jueves 6 de octubre de 2022

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Tribunal Penal Juvenil

"Estaba muy drogado, encontró a alguien y tiró una piedra"

Un joven debe responder en la Cámara de Sentencia Penal Juvenil por el intento de robo y una grave lesión contra otro muchacho. La víctima prácticamente quedó ciega.

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6 de septiembre de 2022 - 13:05

Tiene 20 años y debe responder por un violento robo que cometió cuando tenía 17 . “Después de ese hecho dejé las drogas”, reconoció. Llegó a la Cámara de Sentencia Penal Juvenil imputado por el delito de “robo agravado por el uso de arma y lesiones gravísimas en grado de tentativa”. De acuerdo con la investigación, en la madrugada del 6 de abril de 2019, el acusado interceptó a otros tres adolescentes en un barrio del sudoeste capitalino. Con la idea de apropiarse de sus pertenencias, arrojó piedras. No pudo lograr su cometido y en inmediaciones del lugar fue interceptado. No obstante, las piedras arrojadas impactaron contra la cara de uno de los adolescentes. Según un examen médico oftalmológico, el chico presenta “pérdida de visión central en ambos ojos e irreparable pérdida de la sensibilidad y contraste periférico”. El certificado médico indicó “ceguera legal irreversible”.

La audiencia es presidida por el juez Penal Juvenil Fabricio Gershani Quesada. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal del fuero especializado Guillermo Narváez. La defensa es ejercida por el abogado del foro local Orlando del Señor Barrientos.

Desde el banquillo de los acusados, el joven admitió que desde los 12 años consume pastillas y por voluntad propias habría cesado en este consumo problemático. “Esa noche vine de trabajar y no había cobrado. Fui a la casa de un amigo, a una joda. Compré pastillas”, relató. Según su testimonio, se juntó con unos amigos y tomó “clonazepam con vodka”. Luego, decidió volver caminando.

En un primer momento, dijo que no recordó que pasó; “se me apagó la tele”, expresó. Sin embargo, en el avance de la audiencia y tras escuchar algunos testimonios, volvió a pedir la palabra para ampliar su declaración. Recordó que agarró una piedra y que la arrojó pero no sabe a quién.

“¿Qué hacés? Soy yo”

Uno de los testimonios más fuertes fue el joven víctima. Por entonces, también era un adolescente de 17 años. Contó que esa noche estaba en la vereda de su casa, con un amigo, y unas chicas se acercaron a pedirles que las acompañaran a salir del barrio “porque estaba oscuro”. En grupo, empezaron la caminata. En un momento, vieron al acusado que venía por la misma calle, de frente.

El joven relató que sintió el impacto de una piedra en la frente y que cayó. En el piso, recibió varias patadas. Luego, sintió las manos del acusado en los bolsillos, donde tenía el celular y una billetera.

“¿Qué hacés? Soy yo”, le dijo el joven tirado en el suelo. “Perdón, no sabía que eras vos”, le dijo el acusado y se marchó.

La víctima contó que conocía a su agresor del barrio; eran conocidos y solían saludarse. “Yo no tenía problemas con nadie…”, aseguró.

Luego, contó cómo transitan sus días desde entonces y cómo aprendió a superar, de alguna manera, su nueva condición. “Un nervio óptico no se salva”, remarcó. El joven perdió totalmente la visión del ojo izquierdo y actualmente sólo tiene el 5 % de visión en el ojo derecho. No obstante, el daño es progresivo y continúa el tratamiento. “Mis ojos están bien. Tengo afectado el nervio óptico”, comentó.

Tras este hecho, “esperaba un perdón y nunca hubo eso. Creo que la intención fue lesionarme para robar”, expresó.

“La oveja perdida”

A su turno, declaró la madre del joven víctima. Contó que conocía al acusado del barrio y porque fue su catequista. Recordó que en la catequesis el hoy imputado era un chico aislado, que no se integraba. “Me duele porque lo conocía. Mi hijo está vivo pero con una discapacidad irreversible y progresiva”, manifestó.

La madre declaró que tras la violenta agresión el acusado ni su familia se acercaron para pedir perdón. “La oveja perdida fue el agresor de mi hijo. Quiero creer en la Justicia. Preferí pagar su medicación a pagar un abogado. Su agresor no midió lo que hizo. Fue al azar; no creo que haya tenido motivos. Estaba muy drogado, encontró a alguien y tiró una piedra. El daño está hecho. No debió haber ocurrido nunca. Siempre fue un chico difícil”, señaló.

Luego, declaró un testigo, un taxista que llegó al instante tras la agresión. Esta persona reconoció al imputado. “Él es. Cuando hace el amague para tirarme una piedra, lo veo bien”, declaró.

Cuarto intermedio

Tras los primeros testimonios, el fiscal Narváez decidió desistir del resto de los testigos. La audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta el jueves. Para esta jornada, se prevé la instancia de alegatos.

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