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Fundamento de la condena al exgobernador tucumano

"Alperovich abusó de su sobrina valiéndose de la asimetría de poder"

El empresario y exfuncionario fue sentenciado a 16 años de cárcel por nueve hechos de abuso sexual.

17 de agosto de 2024 - 01:05

En los fundamentos realizados por el juez Juan María Ramos Padilla por la condena al exgobernador de Tucumán José Alperovich por abuso sexual, el magistrado consideró que "medió violencia, abuso coactivo e intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad y de poder, aprovechándose de que la víctima no haya podido consentir los actos. Alperovich abusó de su sobrina segunda valiéndose de la asimetría de poder que tenía frente a ella. Él era su jefe, detentaba un poder político de inmensa magnitud en la Provincia”.

En junio de este año, el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº29, integrado unipersonalmente por Ramos Padilla, condenó al también exsenador kirchnerista a 16 años de prisión al considerarlo responsable de tres hechos de abuso sexual simple y seis hechos de abuso sexual agravado por haber sido cometidos con acceso carnal, perpetrados entre 2017 y 2018.

En ese mismo momento, y en línea con lo que había solicitado el fiscal Sandro Abraldes, interinamente a cargo de la Fiscalía General ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional N°27, había ordenado la inmediata detención del exmandatario. Esa decisión fue confirmada el mes pasado por la Cámara Nacional de Casación.

En línea con lo expresado en el alegato fiscal, el juez describió las nueve secuencias de abuso que ocurrieron entre fines de 2017 y diciembre de 2018, tanto en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como en la provincia de Tucumán.

Los episodios se repitieron en el departamento que tenía el acusado en el barrio de Puerto Madero, en la casa que utilizaba para sus reuniones políticas en Tucumán, en una mansión en las afueras y hasta dentro del auto donde se trasladaba generalmente el exgobernador.

El magistrado analizó luego el testimonio brindado por la denunciante. “Lo que debe destacarse de su relato, esencialmente, son las cuestiones vinculadas a la relación que mantenía con Alperovich. No solo era su secretaria, sino también su sobrina segunda. Y Alperovich aprovechó esta extrema cercanía para poder cometer todos y cada uno de los hechos que aquí se le atribuyen, a partir de su enorme poder económico, político, social y funcional, que denotan una asimetría en todos estos aspectos que inexorablemente nos llevaron a los tipos penales en los que precisamente se calificaron sus conductas”, sostuvo en primer lugar.

Para el juez, lo relatado por la víctima se encuentra sustentado por “múltiples testimonios y elementos probatorios que fueron incorporados al juicio”. Entre ellos, destacó las declaraciones de médicas que atendieron a la joven y el análisis realizado por la especialista del Cuerpo Médico Forense.

Consideró también que la defensa no pudo comprobar “una sola falsedad o mendacidad deliberada” por parte de la denunciante, dado que “las características de su relato no han dejado espacio para ello y son sostenidas por pruebas de indiscutible eficacia probatoria”.

Por otra parte, descartó la acusación que hicieron el abogado y el acusado al respecto de las intenciones de la joven y la posibilidad de que buscara “negociar” a cambio de no seguir con la causa. “Por lo demás, veremos que el que pretendió negociar fue Alperovich, primero con el fin de evitar la denuncia y, al final del debate oral, declamando que era víctima de una operación política y un intento de extorsión para sacarle cinco millones de dólares, sin aportar ningún elemento de prueba que avale esa falsedad”, recalcó.

“Luego de ocurridos los sucesos, la víctima queda imposibilitada para denunciar frente a la agresión sufrida por temor, vergüenza, sentimientos de culpa, el debilitamiento de la autoestima, la asimetría de poder, la relación de dependencia o autoridad, etcétera. Esas circunstancias son las que le impiden a las víctimas, como ha pasado en el caso que nos ocupa, develar los hechos para protegerse del escarnio público, a sí mismas, a su grupo familiar o social”, analizó después el magistrado.

Para ello, mencionó -tal como había puntualizado el fiscal- que muchos testigos durante el juicio hablaron sobre el modo en que ejercía el poder el condenado tanto en Tucumán como en el ámbito nacional cuando era senador. “Se trata de alguien que fue tres veces gobernador de la provincia, senador nacional, ministro provincial, con amplias relaciones sociales, políticas, con una inmensa fortuna, con una diferencia de edad importante, entre otras cosas. Todo eso, frente a una joven que para entonces contaba con apenas 27 años, poca experiencia laboral, que trabajaba por primera vez en el ámbito de una campaña política, y a quien se le asignaron tareas relevantes”, describió.

Ramos Padilla indicó que Alperovich “detectaba la especial vulnerabilidad” de la denunciante y “se aprovechaba de esa situación".

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