martes 18 de junio de 2024
Una víctima más de "El juego de los papelitos"

Absuelta: "Se encontraba en una situación igual o peor que las víctimas"

La fiscal Daniela Barrionuevo no acusó a la única mujer imputada junto con "Socio" Cardozo y "Roly" Acosta.

Por Basi Velázquez

“Atribuirle algún tipo de responsabilidad sería no analizar su situación con perspectiva de género”, consideró en su alegato la fiscal de Cámara Daniela Barrionuevo en relación con la única mujer imputada por “El Juego de los Papelitos. El jueves último, los jueces Fernando Esteban, Carlos Moreno y Rodrigo Morabito de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación hallaron culpables a Jorge “Socio” Cardozo y a Roberto “Roly” Acosta por los delitos de "promoción a la prostitución agravado por la situación de vulnerabilidad y la edad de la víctima y por el uso de estupefacientes". Así, condenaron a Cardozo a la pena de 14 años de prisión y a Acosta, a 10 años. En relación con la tercera imputada, por la falta de acusación fiscal, fue absuelta por el beneficio de la duda.

Dada la índole del delito, el debate se desarrolló a puertas cerradas. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que la joven solamente estaba imputada por uno de los cinco hechos que se abordaron. La causa se originó tras una denuncia por la fuga de una adolescente a mediados de 2017. Así se descubrió que había, al menos, tres víctimas. Por entonces, la joven apenas había alcanzado la mayoría de edad pero su vinculación con Cardozo venía desde mucho antes. Es decir, lo conoció siendo una adolescente, casi niña.

De acuerdo con la prueba obtenida, no hubo elementos que probaran su participación en el hecho. Si bien una de las víctimas reconoció que había ido con la joven, a la vez admitió que no era la primera vez que iba, se destacó. Además, en Cámara Gesell, la víctima había contado sobre “las prendas” a cumplir y, a la vez, dejó en claro que la joven no tuvo ningún tipo de influencia; solo habían ido juntas.

En su alegato, la fiscal Barrionuevo detalló que la joven había conocido a “Socio” Cardozo y a “Roly” Acosta siendo muy chica. “Estaba inmersa en el mundo de la noche, alcohol y drogas. Ocupa el banquillo de los acusados solo por ser mayor de edad. En realidad, fue una víctima más de su adicción, de la necesidad de tener plata para consumir, con una condición de vulnerabilidad más que evidente”, destacó.

En este contexto, la representante del Ministerio Público Fiscal valoró la pericia psiquiátrica. Más allá de su edad, su historia de vida, unida a múltiples referencias, da cuenta de su vulnerabilidad: desamparo, ausencia de figuras parentales, de garantes o protectores de su vida, erotización prematura, maternidad precoz, relación temprana con el policonsumo, escolaridad irregular, exposición a situaciones de riesgo, tendencia a adherir de forma pasiva tanto a prácticas como actividades sin poder dimensionar su sentido y sus consecuencias, quedando en calidad de objeto. “No se reconocen evidencias de que ella pudiera comprender o dirigir sus acciones”, remarcó.

Para la fiscal de Cámara, la pericia es clara, “la joven se encontraba en una situación igual o peor que las víctimas y solo por su mayoría de edad se la imputó de un hecho, del cual, creo, fue más víctima que autora. Mujer, niña, luego mayor pero vulnerable, adicta, sin contención de ningún tipo, que ya desde los 13 años trabajaba con su cuerpo”, detalló.

Pericia psiquiátrica

Más allá de su edad, su historia de vida, unida a múltiples referencias, da cuenta de su vulnerabilidad: desamparo, ausencia de figuras parentales, de garantes o protectores de su vida, erotización prematura, maternidad precoz, relación temprana con el policonsumo, escolaridad irregular, exposición a situaciones de riesgo, tendencia a adherir de forma pasiva tanto a prácticas como actividades sin poder dimensionar su sentido y sus consecuencias, quedando en calidad de objeto.

“No se reconocen evidencias de que ella pudiera comprender o dirigir sus acciones”.

Para la fiscal de Cámara, la pericia es clara, “la joven se encontraba en una situación igual o peor que las víctimas y solo por su mayoría de edad se la imputó de un hecho, del cual, creo, fue más víctima que autora".

En Cámara Gesell, la víctima había contado sobre “las prendas” a cumplir y, a la vez, dejó en claro que la joven no tuvo ningún tipo de influencia.

Estaba inmersa en el mundo de la noche, alcohol y drogas. Ocupa el banquillo de los acusados solo por ser mayor de edad. Fue una víctima más de su adicción, de la necesidad de tener plata para consumir, con una condición de vulnerabilidad más que evidente.

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