El miércoles 14, la Argentina superó las 100.000 muertes por coronavirus y el Gobierno decretó cinco días de duelo nacional. En la provincia de Mendoza, la cantidad de fallecidos por COVID-19 alcanza los 3.649. Sin embargo, y a pesar de las restricciones vigentes, durante la madrugada del sábado desbarataron una fiesta clandestina que se realizaba en el departamento de Godoy Cruz y de la que participaban más de 100 personas, la mayoría de ellos menores de edad.
La reunión se desarrollaba en un domicilio ubicado en Mariano Moreno al 900. Alrededor de la 1.20, personal de Diversión Nocturna que patrullaba la zona constató que estaban realizando una fiesta prohibida durante la alerta sanitaria. Al detectar la presencia policial, los invitados al evento empezaron a fugarse por los techos aledaños.
Según lo precisado por el Ministerio de Seguridad, más de 20 adolescentes fueron trasladados en calidad de guarda a la subcomisaría Benegas y entregados a sus padres. El resto, aproximadamente entre 80 y 100, debieron aguardar en el lugar del hecho. A los 35 mayores de edad restantes se los identificó por sistema biométrico y la propietaria del domicilio, de 47 años, será citada por la fiscal interviniente en la causa. De acuerdo con el diario Los Andes, el caso quedó bajo investigación de la Oficina Fiscal Nº 3.
Horas después, de acuerdo con el mismo medio mendocino, la Policía desactivó otro encuentro ilegal con más de 29 personas en el departamento de Las Heras, donde uno de los invitados fue detenido tras intentar huir en una moto y chocar con dos vehículos. La fiesta fue detectada por efectivos que circulaban por Mariano Moreno al 1100.
El propietario de la vivienda, de 26 años, y los 28 participantes de la fiesta clandestina serán procesados por la Oficina Fiscal actuante por infracción al artículo 205 del Código Penal que indica que “será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia”. En el caso intervino la Oficina Fiscal Nº 5.
A pesar de estar prohibidas, las fiestas clandestinas son una constante en todo el país. Mendoza, claro, no es la excepción.