martes 13 de octubre de 2026
Provincia de Buenos Aires

Apuñaló y golpeó con un nunchaku a un comerciante para no pagar

Oriundo de Bolivia, era padre de tres niños. El asesino asaltó a dos conductores a quienes robó sus autos para huir.

Por Redacción El Ancasti

Reynaldo Quiroz Silvestre (33)  y sus hermanos se turnaban para atender el negocio de la esquina en San Justo. Juntó dinero y pudo abrir su propio comercio, a pocas cuadras, en Parral y Derqui. El sábado fue asesinado a puñaladas después de discutir con un cliente que no quiso pagar unas latas de cerveza. 
El delincuente lo atacó con un cuchillo y un nunchaku (un arma manual de artes marciales), en la puerta de su negocio.
El trabajador recibió fuertes golpes en la cabeza y puñaladas en el cuerpo, por lo que terminó gravemente herido y fue trasladado al hospital Balestrini, donde falleció poco después. La discusión duró unos minutos, ocurrió a la vista de los vecinos y fue registrada por cámaras de seguridad. Fueron esos registros los que permitieron identificar al asesino.
La víctima, de nacionalidad boliviana, era padre de una nena y  dos años y vivía apenas a unas cuadras del lugar del hecho.
Llegó de Cochabamba y formó una familia con Hilaria Beserra, una mujer de 27 años con una hija de una pareja anterior.
Su agresor, identificado como Matías Andrade, de 29 años, escapó del lugar y para hacerlo robó dos vehículos amenazando a los conductores con la misma cuchilla.
Primero agredió a un vecino de Rafael Castillo, de 53 años, para quitarle su Volkswagen Suran negro. Los investigadores encontraron la cuchilla y el nunchaku a unas diez cuadras, junto con el auto abandonado. Fue en Peribebuy y Coronel Lynch, donde volvió a robar.
En este punto, agredió a otro hombre de 66 años para escapar en su Renault Megane. Los reiterados llamados al 911 permitieron que agentes de la Subestación de Policía de La Matanza lo encontraran en el barrio San Alberto y lo detuvieran después de un operativo cerrojo. 
Cuando el asesino fue capturado, tenía golpes en la cara y vestía un pantalón gris y un buzo azul, lo mismo que al momento de la agresión.
Primero fue indagado por Gastón Bianchi, de la fiscalía N° 3 descentralizada de San Justo por "homicidio agravado criminis causae" y "robo calificado por el uso de armas (dos hechos)".
Como la víctima falleció, la investigación fue derivada a la fiscalía de homicidios a cargo de Marcos Borghi, que estaba recolectando material y testimonios para avanzar con la imputación.
"Vuelta alto, mi amor", lo despidió su esposa en Facebook.
El crimen ocurrió a diez cuadras de donde, el mismo día, un policía retirado de la Ciudad recibió dos balazos cuando cuatro ladrones quisieron robarle la camioneta en Coronel Lynch y Balbastro. 
La brutalidad de la agresión y el resultado causaron conmoción en el barrio donde la familia de trabajadores era conocida. 

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