lunes 22 de julio de 2024
“ROBO EN POBLADO Y EN BANDA”

Planificaron un robo que incluyó la matanza del perro guardián de la familia

En abril de 2019, cuatro personas ingresaron a una casa y se llevaron más de $300.000. En marzo fue el debate.

Por Redacción El Ancasti

En la madrugada del 15 de abril de 2019, en Banda de Varela, Guillermo Alejandro Ávila junto a tres sospechosos -no identificados-, con precintos de seguridad, armas blancas (cuchillos tipo serrucho), una pistola tipo revólver y con pasamontañas ingresaron a la vivienda de Luis Martínez, un comerciante de la zona. “Dame la plata o matamos a Luis Guillermo que lo tienen con un chumbo en la cabeza”, expresaron los sospechosos. Con el hijo de las víctimas encañonado, se llevaron $330.000, dos teléfonos celulares y dos carteras –una de estas con $15.000-. Con el botín en mano, huyeron hacia un inquilinato, conocido como “La vecindad del Chavo”. Allí fueron detenidos, Ávila y sus compañeros de banquillo.

Seis acusados compartían el banquillo. A efectos de desarrollar el debate de acuerdo con los protocolos vigentes con relación a la crisis sanitaria por COVID-, la Escuela de Capacitación Judicial se convirtió en la sala de audiencias de la Cámara Penal de Segunda Nominación. La audiencia fue presidida por el juez Luis Guillamondegui. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Gustavo Bergesio, quien estuvo acompañado por el abogado Gabriel Romero, en representación de la querella. En el banquillo, se encontraban Ávila, asistido por el abogado Leonardo Carrasco; Salvador Cristo, asesorado por el defensor Penal Nolasco Contreras. La defensora Penal Florencia Gonzalez Pinto asesoró a una joven de 28 años y el abogado particular Marcos Gandini asistió a otros tres imputados.

Luego de tres jornadas, el juez Guillamondegui declaró culpable a Ávila por el delito de “robo doblemente agravado por el uso de armas y por ser cometido en poblado y en banda”, a la pena de nueve años. Cristo fue condenado por el delito de “encubrimiento por receptación agravado por ser el hecho precedente especialmente grave”, a la pena de dos años de prisión. La joven asistida por la defensora González Pinto fue hallada culpable en el delito de “receptación agravada por ser el hecho precedente especialmente grave”, por lo que debe cumplir una pena de dos años y seis meses de prisión en suspenso. Los defendidos por Gandini fueron condenados a un año y ocho meses en suspenso por “receptación agravada”. 

“Luego de la consumación del  primer hecho, Ávila se dirigió a un inquilinato cercano, conocido como “La Vecindad del Chavo”, en el Barrio Loma Hermosa. Una vez presente en dicho sitio, procedió a entregar gran parte del botín sustraído momentos antes en la vivienda de la familia Martínez a un grupo de personas que residían en el lugar, quienes lo recibieron, a sabiendas de que provenía de un grave delito contra la propiedad, del que no participaron”, se detalló en los fundamentos.

Además, el magistrado destacó que resulta sumamente creíble el conmovedor testimonio prestado en el debate por el damnificado. Tales fueron sinceras expresiones verbales y gestuales, provenientes de un testigo apto física y mentalmente, que supo dar contundente razón de sus dichos ante distintas inquisiciones defensistas y que no contaba con ningún interés por perjudicar al enjuiciado. 

A la vez, señaló que la cercanía entre la casa de los damnificados y “La vecindad del Chavo” y rápido accionar policial, más el tenor de las otras probanzas valoradas, determinaron la existencia material del hecho y la participación penalmente responsable de los traídos a juicio.

“La planificación del hecho -que incluyó, la matanza del perro guardián de la familia- hasta el intenso grado de violencia física desenvuelto en contra de las víctimas, personas mayores, que tuvieron que soportar desde fuertes apretujones y hasta la ulterior inmovilización de sus extremidades mediante precintos, la perfidia demostrada ante sus vecinos de tantos años; el daño material -a pesar de la recuperación de algunos bienes- y moral ocasionado al matrimonio damnificado, tal se pudo percibir en audiencia; la calidad de los motivos que lo llevaron a delinquir. Esto es, la codicia y ambición, ya que se trataba de un sujeto que contaba con trabajo y sin dificultades para ganarse el sustento propio”, sostuvo. n

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