En menos de cuatro horas dos hechos muy violentos conmocionaron a los vecinos de Merlo. Una de las víctimas fue asesinada a puñaladas frente a su hermana por dos delincuentes durante un robo en su casa, que queda a poco más de 500 metros de la DDI de Morón. Otra entradera, a un joven que llegaba de trabajar, terminó en tragedia: su mamá de 62 años murió durante el asalto. Todo ocurrió ayer a las 2.30, cuando la hermana de Gabriel Omar Medina (45) tomaba una ducha en su casa de Curie al 1.900 y escuchó que el hombre, que trabaja en una pizzería de la zona, había llegado.
De pronto, la mujer oyó gritos. “Dame la plata”, decía una voz desconocida, informó el portal clarin.com.
Dos delincuentes habían interceptado a Medina cuando ingresaba a su casa, que queda a poco más de cinco cuadras de la sede de la DDI de Morón: lo estaban esperando.
Ya en el interior de la propiedad, los dos delincuentes, que tenían los rostros cubiertos, tomaron del pelo a la hermana de Medina ni bien la mujer salió de la ducha a ver qué pasaba.
Los maltrataron, pedían “la plata, la plata”, revolvieron todo en el cuarto de la mujer, que no pudo declarar porque aún está en shock y, finalmente, mataron a Medina frente a su hermana de, al menos, cinco puñaladas. Luego, huyeron caminando. La causa es investigada por la UFI N°8 de Morón, a cargo de Fernando Siquier Rodríguez, quien dispuso el relevamiento de las cámaras de seguridad de la zona y caratuló el hecho como “robo con arma y homicidio criminis causa”. Del hecho se hizo eco el concejal Maximiliano Dodera, en las redes sociales y le reclamó al intendente Gustavo Menéndez.
Sobre el caso, las fuentes destacaron dos detalles: que los asesinos estaban esperando a Medina y que usaran la cara cubierta. Eso les da un indicio de que puede no haber sido un robo al voleo.
“Además de ser repartidor de una pizzería de la zona, Medina trabajaba con algunas ofertas de electrodomésticos y daba facilidades, por eso se lo vincula con un prestamista local”, dijeron, y aludieron a la sospecha de que alguien les pudo haber dado el dato a los ladrones de que tenía dinero en su casa, o de una venganza.
A unas 44 cuadras de donde mataron a Medina, a metros de la Plaza Bicentenario y cerca de las 6.30, un trabajador de la tabacalera Massalin Particulares llegaba a su casa de Koch al 200, en su Chevrolet Aveo. Allí comenzaría la tragedia.
Cuatro delincuentes armados, encapuchados y con guantes, bajaron de otro coche y lo interceptaron cuando guardaba el Aveo. Lo metieron a la fuerza en su casa: allí estaban sus papás, según confiaron fuentes de la investigación.
A Carmen López de Vargas (61) la maniataron junto a su esposo en el cuarto matrimonial. A su hijo lo llevaron a otra parte de la casa donde lo golpearon. Los delincuentes se fueron con todo lo que pudieron robar de la casa de los Vargas y se llevaron el Chevrolet Aveo.