El Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+ registró durante 2020 152 crímenes de odio en todo el país. Crímenes en donde la orientación sexual, la identidad y/o la expresión de género de las víctimas fueron utilizadas como pretexto discriminatorio para la vulneración de derechos y la violencia. El 84% afectó a mujeres trans -travestis, transexuales y transgéneros-. De los crímenes contabilizados, el 57% (86) corresponden a asesinatos, suicidios y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural.
El Observatorio, gestionado por la Defensoría LGBT de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Nación junto a la Federación Argentina LGBT, presentó la semana pasada su Informe Anual sobre 2020 y concluyó que “la situación de extrema vulnerabilidad de las personas trans, de la que dan cuenta estos números, se profundizó con la pandemia”.
En ese sentido, explicaron: “Entendemos que, en el contexto de crisis económica y sanitaria actual, gran parte de lxs habitantes de nuestro país vieron sus ingresos sensiblemente reducidos. Pero esta situación en la población trans se maximizó exponencialmente, ya que la mayoría ejerce el trabajo sexual como única forma de subsistencia, junto con otras prácticas de la economía informal. Al no poder salir a la calle, se genera un efecto en cadena: sin dinero, les falta el alimento y no pueden pagar el alquiler, por lo tanto, quedan desprotegidas, y con el riesgo permanente de ser desalojadas”.
Además, advirtieron que los datos relevados “no son exactos -ya que incluyen solo aquellos casos que han sido relevados por los medios de comunicación o han ingresado como denuncias en la Defensoría LGBT, ante las organizaciones de la FALGBT o documentados por el CeDoSTALC- y únicamente permiten vislumbrar una realidad que es, sin duda, mucho peor de lo que sugieren los números”.
De todos los crímenes de odio registrados, el 57% fueron asesinatos, suicidios y muertes por ausencia y/o abandono estatal histórico y estructural; y el 43% correspondieron a lesiones al derecho a la integridad física: violencia física que no terminó en muerte. Entre los casos fatales hubo 14 asesinatos -10 a mujeres trans y 4 a varones gay cis-; 5 suicidios y 67 muertes por abandono y/o ausencia estatal histórica y estructural. Todas ellas, de mujeres trans.
“Lo más trascendental (que muestra el informe) es que la gran mayoría de las muertes y violencias tiene que ver con compañeras trans y la gran mayoría tiene que ver con ausencia del Estado. De ahí que impulsamos la Ley Integral Trans”, planteó Matías de Volder, vicepresidente de la Federación, en diálogo con Tiempo. Y agregó: “El cupo laboral salió, pero es una respuesta que les sirve a pocas. Para trabajar en el Estado tiene que tener secundario completo y muchas en todo el país ni siquiera terminaron la primaria. Las compañeras trans que lograron sostenerse en sus familias, la mayoría terminó sus estudios, pero eso es de las pocas que siguen en el seno familiar".n