FUNDAMENTOS DEL JUZGADO CORRECCIONAL DE TERCERA NOMINACIÓN

“Un hecho rodeado de circunstancias que superan el mero tocamiento”

En diciembre, un hombre fue condenado a dos años de prisión en suspenso por manosear a una joven.
miércoles, 17 de febrero de 2021 · 01:08

En diciembre de 2016, un hombre –de por entonces 49 años- mediante engaños había logrado que una joven de 19 años subiera a su auto. La joven era conocida del acusado porque este es padrino de una hija. Por ello, dado este vínculo, se preserva la identidad del imputado para reguardar a la denunciante. 

En aquella ocasión, la joven subió al vehículo de su compadre. Se encontraban en la zona este de la Capital y tenían la idea de ir a buscar algo para comer. Dentro del rodado, el acusado se lanzó sobre la joven y la manoseó sin su consentimiento. Para doblegar su libertad de elección sexual, el acusado utilizó la violencia física, pues la tomó de los brazos, de los pelos y se valió de una navaja para cortarle el pantalón corto y la bombacha. Afortunadamente, la joven pudo escapar de esa situación y huyó semidesnuda. Dos mujeres pudieron socorrerla y le dieron prendas de vestir. 

En diciembre último, se realizó la audiencia de debate, en el Juzgado Correccional de Tercera Nominación. La audiencia fue presidida por el juez Javier Herrera. En tanto que el Ministerio Público Fiscal fue presidido por el fiscal Víctor Figueroa y la defensa fue ejercida por el abogado Carlos Rosales Vera. “Vos siempre vas a ser mía”, le dijo a la denunciante, mientras la violentaba sexualmente. En aquella oportunidad, el acusado fue hallado culpable y condenado a la pena de dos años de prisión en suspenso. 

En los fundamentos de la condena, a los que El Ancasti pudo tener acceso, el magistrado consideró que se debe tener en cuenta que la denunciante era una joven, que a la fecha del hecho contaba con 19 años, que acababa de ser ultrajada en su sexualidad, arrancada su ropa por la fuerza y mediante el uso de una navaja, que había podido escapar, seguramente con miedo y nerviosa.

“Todo lo cual podría haber jugado en su contra respecto a la percepción de un peligro latente que la acechaba hasta que fue asistida y escoltada por dos vecinas del lugar. Se trató de un hecho rodeado de circunstancias previas, concomitantes y posteriores, que superan el mero tocamiento, significando un hecho de extrema violencia para doblegar la voluntad de la víctima, acorralada, indefensa, que se vio envuelta en tan extremo ataque sexual. Además, medió el uso de un elemento cortante para quitar las prendas inferiores de la joven.  Ello significó un peligro”, señaló.

A la vez, el juez consideró que la joven denunciante se encontraba en una especial condición de vulnerabilidad y que el imputado se valió de ello, de la superioridad de su edad y experiencia. Tales circunstancias le permitieron procurar su traslado al lugar de los hechos, valiéndose de la confianza, mediante el engaño y luego de la fuerza. 

“En este contexto, marcado por la violencia de género -dentro de la que se incluye lógicamente a la violencia sexual- derivada del aprovechamiento de la situación de preeminencia y sujeción de la víctima”, recalcó.

Si bien la defensa insistió en que el acusado no fue reconocido por las testigos en el lugar, el magistrado advirtió que “ello es obvio”, por cuanto nunca se bajó del rodado. No obstante, tanto la denunciante como una testigo no dudaron en sindicarlo como el autor del hecho, y ello, a criterio de este Tribunal es suficiente para tenerlo como autor material. También valoró, en contra del imputado, la conducta precedente, consistente en el engaño para trasladar a la joven, llevándola hacia un lugar en contra de su voluntad, usando palabras y actos denigrantes e intentar masturbarse en su presencia. 

El compadre
“Voy a tener en cuenta también en contra del imputado, la calidad de la víctima y vínculos personales. Asimismo, el hecho de que es padrino de la hija de la joven, dotan de un mayor contenido criminal al suceso en cuestión. No es cualquier sujeto el autor del hecho, sino el padrino de la hija, lo que comúnmente se conoce como ‘compadre’, con las connotaciones desde lo religioso -según las creencias de la víctima- y social, significa para ella”, advirtió.