Apodado por la prensa como "Ángel Negro" o "Ángel de la Muerte", Carlos Eduardo Robledo Puch con solo 20 años fue condenado a reclusión perpetua por 10 homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, cómplice de una violación y de una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos raptos y dos hurtos.
Ayer cumplió 69 años, de los cuales los últimos 49 los pasó tras las rejas. En los últimos 15 años, pidió la libertad diez veces. En la mayoría de las ocasiones, su defensa argumentó que la pena estaba agotada. Pero la Cámara de Apelaciones de San Isidro siempre rechazó los planteos. Y desde adentro del seno de los camaristas y letrados aseguran que jamás le darán el beneficio de la libertad.
No solo porque existe la convicción de que no podrá readaptarse a la sociedad y según los peritos sigue siendo peligroso, sino porque sería un escándalo. Nadie querrá hacerse cargo de que ese hombre esté caminando por las calles, dijeron en off the récord.
El 27 de noviembre de 1980 Robledo Puch fue condenado a reclusión perpetua por tiempo indeterminado, la pena máxima en Argentina.
Sus últimas palabras ante el tribunal de la Sala 1ª de la Cámara de Apelaciones de San Isidro fueron: "Esto fue un circo romano y una farsa. Estoy condenado y prejuzgado de antemano".
Robledo confesó cada uno de sus asesinatos, pero lo hizo después de que -según denunció- lo encerraran en un cuarto oscuro de la comisaría 1ª de Tigre y lo torturaran con picana eléctrica.