TUCUMÁN- Un caso de gatillo fácil, un crimen brutal que ya tiene 10 detenidos, entre policías y civiles, y un único testigo: Juan, el hermano del peón rural Luis Espinoza (31), asesinado en Tucumán y cuyo cuerpo quisieron ocultar arrojándolo por un barranco. “Les gritó que no me peguen, el policía levantó la mano y de ahí no lo vi más. Pensé que se había ido a la casa… Recién al otro día vimos la sangre”, narró Juan. Cuando escuchó cómo lo defendía su hermano, Juan estaba ahí, a unos metros, tirado en el piso, molido a palos.
- El Ancasti >
- Policiales >
Habló un testigo: “Gritó ‘no me peguen’”
Si bien al comenzar el ataque, según contó el testigo, "Luis iba más adelante", recordó que lo vio volver porque él se "había caído del caballo", y un grupo de cinco personas, que venía a los tiros -según su testimonio-, lo estaban pateando y pegando. Ese grupo fue el que mató a Luis ese 15 de mayo. Ese día fue la última vez que vio a su hermano con vida y la última vez que le escuchó su voz. Habló para defenderlo y lo asesinaron.
“Mi familia está re mal, mi mamá, mis hermanos... Los hijos de él, me dan mucha lástima”, dio sus sensaciones Juan y dijo que Luis tenía seis hijos, todos menores de 13 años. Además de ellos dos, por parte de madre tienen otros 12 hermanos, pero Juan (38) afirmó que con Luis eran “muy unidos”, que no sabía "ni leer ni escribir", que vivían de changas y de algún animal vendido, y que ese día venían “tomando un cañita”.
Aquel 15 de mayo fatal, Juan y Luis volvían de cobrar en el correo de la localidad tucumana de Monteagudo. “Iba por el camino y ellos venían por atrás a los tiros. El caballo se asustó, se cortaron las riendas y me tiró. Y llegaron cinco disparando y me empezaron a pegar y me decían: ‘Te voy a matar’”.
Y siguió: “Venían de civil, no sabíamos que eran policías. No han dicho nada, ni ‘alto, policía’, ni nada.
Ellos me empezaron a pegar, y pegar... Me querían esposar para atrás”.
Para ese entonces, según el testimonio de Juan, “Luis iba más adelante y volvió porque me caí”. Fue entonces, mientras él estaba en el piso siendo golpeado, que su hermano intentó defenderlo: “Mi hermano les grita que no me peguen, y ahí veo que levanta la mano el policía, pero yo no veo si él cae”.
Según la causa, Luis recibió un tiro en la espalda. A Juan, para ese entonces, en función de su testimonio, lo dejaron en “un descampado”.
También relató que fueron como dos horas que quedó tirado, solo, hasta que lo liberaron: “Vinieron con una (Renault) Kangoo, se bajó uno, me sacó las esposas y se fueron. No me dijeron nada”.
En esas dos horas, según consta en el expediente, se deshicieron del cuerpo de Luis. Mientras tanto, una vez liberado, como pudo, Juan regresó a su domicilio, convencido de que su hermano estaba bien: “Pensé que se había ido a la casa. Al otro día a la tarde nos dimos cuenta de que había sangre”.