una persona fue condenada a prisión perpetua

El doble crimen de Icaño, un asesinato con el sello del narcotráfico

miércoles, 20 de mayo de 2020 · 01:05

El domingo 12 de diciembre de 2010 la calma característica de Icaño (La Paz) sufrió un cimbronazo. La pareja de ancianos integrada por Ángel Chame e Hiladia Vallejos fue encontrada asesinada en su casa ubicada a unos 200 metros de la ruta provincial 2.

Una vecina había decidido ir a visitarlos y al ingresar a la vivienda se dio con la horrorosa escena: en el pasillo estaba el cuerpo de Chame, quien tenía varias heridas punzantes en su cuerpo. La mujer estaba en la cocina con un balazo en la cabeza.

Con la pareja de ancianos vivía un chico de 15 años al que la vecina lo auxilió. La Policía llegó hasta el domicilio y tras corroborar el hecho de sangre dio participación a la Justicia. Las primeras actuaciones se realizaron bajo las órdenes de la fiscal de la Sexta Circunscripción Judicial, Jorgelina Sobh, y fue convocado como coadyuvante Juan Pablo Morales.

La pesquisa llevada adelante por personal de la División Homicidios no lograba determinar el posible móvil del doble crimen. El importante desorden en la casa hacía presumir a los investigadores que el o los autores buscaban algo. No se sabía si la pareja contaba con dinero en su poder.

El hallazgo de una "cocina" de cocaína en un baño privado, en construcción, desconcertó a los investigadores. Precursores químicos, sustancias utilizadas para el estiramiento de la cocaína y 300 gramos de esa droga fueron hallados en el inmueble.

Drogas Peligrosas trabajó en ese hallazgo, secuestró todo lo encontrado y dio aviso del hallazgo al Juzgado Federal, que en 2012 archivó la causa.

Pese al descubrimiento de la "cocina" en la propiedad de los ancianos ultimados, las causas fueron desdobladas por lo que la Justicia provincial intervino en el asesinato.

La investigación arrojó resultados a los pocos días: los sospechosos eran Lucas Córdoba y su primo Mario Alberto Córdoba, quien fue detenido en Carlos Paz. 

El 9 de agosto de 2012 en la Cámara Penal N° 1 se conoció la sentencia. El Tribunal, integrado por Carlos Alberto Roselló, Porfirio Acuña y Héctor Maidana, resolvió condenar a prisión perpetua a Mario Córdoba y absolver a su primo Lucas.

El recordado Víctor Pinto, abogado de los imputados, había señalado en su alegato que no se había investigado qué hacían 300 gramos de cocaína y la gran cantidad de precursores químicos.