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PARA HOY SE PREVÉ UNA NUEVA MARCHA

Nueva querella por el crimen de Agustín

31 de enero de 2020 - 01:02 Por Redacción El Ancasti

El abogado del foro local Luciano Rojas asumió ayer la representación legal de la querella por el crimen de Agustín Rasguido. De esta manera, asesorará a Verónica Rasguido, la madre del joven asesinado a finales de diciembre último en Bañado de Ovanta, Santa Rosa.

La causa, en un primer momento, fue investigada por el fiscal Federico Maturano y una vez iniciada la feria judicial, la investigación estuvo a cargo del fiscal en feria Mauricio Navarro Foressi y luego, del fiscal Alejandro Gober. Por el momento, solo un joven de apellido Nieva fue sindicado como sospechoso, pero desde el día del crimen permanece prófugo. Además, se señaló a una adolescente de 15 años, quien habría sido novia de Agustín.

Verónica Rasguido, su madre, a poco más de un mes del asesinato de su hijo, públicamente volvió a manifestarse para pedir justicia por Agustín. “Estoy en la lucha desde que apareció el cuerpo de mi hijo. Son pocos los pasos de la Justicia. Me dieron poca información”, cuestionó.

Además, consideró que el asesino “lo mató de la forma más cobarde”. Para peor, el principal sospechoso permanece prófugo. “No me explico el motivo por el que no se da con el paradero. Familia y amigos de Agustín aportamos todo a nuestro alcance para tratar de dar con el paradero de él”, remarcó.

Dolida y con la voz entrecortada, expresó cómo atraviesa el duelo. “Siento la ausencia de mi hijo, el vacío. A la vez, es una desesperación para saber qué pasó y por qué actuaron de esta manera. Por momentos estoy de pie y a veces prefiero no existir. Es una desolación. Él tenía otra forma de ver la vida; era el motor de la casa y no lo tengo. Mi hijo no está. No hay explicación; no la tengo. Espero que la Justicia me dé una respuesta”, manifestó.

También exigió que aparezca el sospechoso. Verónica considera que en algún momento los investigadores tienen que dar con él. “Quien lo tenga escondido, resguardado, no crea que tiene algo muy valioso, si él tuvo el coraje de sacarle la vida a mi hijo, como hizo de la manera más cobarde. Conocía a mi hijo, no creo que haya ido por el llamado de una mujer que supuestamente quería conocerlo. Hay una cómplice; ella lo llamó; le dijo algo. Él (el sospechoso) cobardemente solucionó un problema; sacó un arma. Está escondido como una rata. Busca solución de la manera más cobarde. Entréguenlo”, pidió entre lágrimas.

Amigo

José Rosales, un amigo de Agustín, también contó cómo fueron las últimas horas que compartieron juntos. Aquel 25 de diciembre le había prestado su moto para que Agustín asistiera a una cita. Fue la última vez que lo vio con vida y la persona que encontró sus restos, al día siguiente, tras una intensa búsqueda.

“Estábamos compartiendo un juego de video. Agustín recibió una llamada y me pidió la moto. 
Me dijo ‘ya vuelvo, tengo que saludar a alguien’ y salió”, recordó pero jamás volvió.

Había salido con la moto de su amigo. Pasaron las horas y José decidió salir a buscarlo para pedirle la moto. “Lo llamamos por teléfono y no nos podíamos comunicar con él. Fuimos a Ovanta y no lo encontramos. Recorrimos todo el lugar. Nunca llegó”, indicó.

Sin rastros de su amigo ni de su moto decidió poner un aviso en la comisaría de la zona y con sus amigos empezaron a preguntar por Agustín. “No se había comunicado con nadie. Pasaban las horas. Fuimos a su casa, con su mamá. 

A las 6 (del día siguiente) hicimos una vuelta. Nunca nos quedamos. Buscamos y lo encontramos. No sabíamos qué hacer. Fuimos a la Policía y nadie nos recibió. Jamás hubiésemos pensado que lo balearon. La Policía no lo encontró”, aseguró.
Tras la muerte de su amigo, José solo tiene un pedido, el de justicia. “No bajemos los brazos; sigamos con las marchas. Era una excelente persona, excelente amigo. Estaba en todas; compartía con todos”, así lo recordó.

Marcha

La comunidad de Bañado de Ovanta se organiza para una nueva marcha de pedido de justicia para Agustín Rasguido. Nuevamente recorrerá las calles del pueblo para exigir que aparezca el único sospechoso de su asesinato. 
Dada la gravedad del crimen, el Municipio ofrece una recompensa de $200.000 para dar con el paradero del principal sospechoso.n

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