El cuerpo de Manuel Ramón Arias (17) fue exhumado ayer por orden del fiscal de Instrucción N°3, Javier Herrera, y hasta el cierre de esta edición los especialistas realizaban la necropsia en busca de detalles sobre las causas y circunstancias que le provocaron la muerte. El equipo de profesionales a cargo de la necropsia estuvo dirigido por Héctor Bulacios, jefe del Laboratorio Satélite de la Policía Judicial.
Parte de los resultados de los estudios realizados ayer estará lista en aproximadamente 20 días, ya que se trata de análisis de laboratorio y estudios de ADN.
La querella no presentó un perito de parte para que presencie la necropsia. En su lugar solicitó a la Justicia que un perito del Poder Judicial esté presente en el acto, para lo cual prestó su consentimiento. Se pudo conocer que la Justicia autorizó la realización de una serie de pericias químicas de todos los elementos encontrados en el lugar donde fue hallado el cuerpo y de las muestras recogidas del cuerpo en la Morgue.
También se ordenó la realización de estudios anatomopatológicos, la recolección de muestras para cotejos de ADN, la realización de pericias mecánicas al camión que transportó el cuerpo y habría provocado la muerte del muchacho por aplastamiento de tórax.
La investigación avanza además en la visualización de varios teléfonos celulares -incluido el del joven-, y el requerimiento a las compañías telefónicas de las últimas llamadas realizadas.
El entorno familiar de Arias insiste en que se trató de un crimen por lo que a través de su abogado, Luciano González, realizó una serie de planteamientos y presentaciones a la Fiscalía, que en este contexto remarcó que "no se descarta ninguna hipótesis". La causa se inició el domingo por la mañana cuando un empleado de la Planta de Tratamiento de Residuos, ubicada sobre la ruta nacional 38, frente al Área Industrial El Pantanillo, halló el cuerpo, dio aviso a la Policía y tomó participación la Fiscalía.
Ese mismo día se realizó la autopsia por la que los peritos determinaron que la causa de muerte fue por aplastamiento de tórax, causado presuntamente por la compactadora del camión que mecánicamente vacía los contenedores con residuos en su caja.
Supuestamente el joven habría estado con vida al ingresar a la caja, donde la compactadora le habría causado la mortal lesión. A pesar del informe forense, la familia, amigos y vecinos de Arias consideran que fue ejecutado y arrojado en un contenedor. Arias vivía en la zona norte de la ciudad y, según la reconstrucción que los investigadores pudieron realizar a partir de la toma de testimonios, la madrugada del domingo había mantenido una comunicación telefónica con su pareja, a quien le habría informado que esperaba un colectivo urbano. Otras versiones indican que antes de salir de su casa mantuvo una violenta discusión con varias personas.