El Tribunal Oral Federal (TOF) en lo Criminal Nº 2 de Salta condenó al ex juez federal Ricardo Lona a 15 años de prisión por el secuestro y muerte del exgobernador Miguel Ragone, en un fallo que tuvo disidencias que llamaron la atención. Lona fue hallado culpable como “partícipe secundario” del delito de homicidio doblemente agravado, "por el ser autor del encubrimiento" del secuestro y desaparición del ex gobernador Miguel Ragone, el asesinato de Santiago Arredes y la tentativa de homicidio de Margarita Martínez de Leal. El Tribunal Oral Federal (TOF) de Salta entendió que no investigó estos hechos adrede, para posibilitar la impunidad de los ejecutores.
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Juan Carlos Reynaga, en juicio de lesa humanidad
A Ragone se lo llevó una patota parapolicial pasadas las ocho de la mañana del 11 de marzo de 1976 de la calle Del Milagro al 100, en la zona del monumento a Güemes, cuando salía de la que entonces era su casa.
Los secuestradores, miembros del Ejército y de la Policía de Salta, además mataron al comerciante Arredes e hirieron a Margarita Martínez de Leal.
El TOF consideró a Lona “partícipe secundario del delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas en perjuicio de Miguel Ragone”. También se lo consideró responsable de encubrimiento del homicidio de Santiago Arredes, el almacenero del barrio que recibió un disparo cuando los captores se llevaban al exgobernador.
En la causa también se contemplaba la tentativa de homicidio a Margarita Martínez de Leal, que trabajaba en una oficina de la zona y resultó herida durante el secuestro. De todas maneras, se dispuso que Lona no irá a la cárcel hasta que la sentencia quede firme y la lectura de los fundamentos se realizará el 8 de octubre a las 14.
Veredicto
El fallo se resolvió por mayoría. Los tres jueces, Gabriel Casas, el catamarqueño Juan Carlos Reynaga y Mariana Catalano coincidieron en la declaración de culpabilidad y responsabilidad penal del acusado pero se diferenciaron a la hora de establecer la pena.
El presidente del Tribunal, Casas, a su criterio votó por una pena de seis años, pero sus pares Reynaga y Catalano inclinaron la balanza para condenar a 15 años. De esta manera, el magistrado catamarqueño se diferenció de sus colegas y, además, votó en monoría para que la condena fuera de ejecución inmediata, es decir que no haya que esperar a que quede firme, como ocurre habitualmente en los procesos por delitos de lesa humanidad, lo que en la práctica suele implicar que no se ejecutan, por los largos tiempos para resolver los planteos. A la vez, resolvió que el Estado le retirara la jubilación.
Tensión
Ni bien concluyó la lectura y cuando Lona se demoraba atendiendo a sus parientes y amigos, familiares de víctimas del terrorismo estatal e integrantes de organismos de derechos humanos lanzaron sus consignas: “Cárcel común, perpetua y efectiva”. Mariana Gamboa, de HIJOS, gritó la insignia de este proceso: “¡Compañero Miguel Ragone, presente!”.
Entre abrazos, los cantos se extendieron. Alguien del grupo de amigos del condenado lanzó un “subversivos de mierda” y la sala estalló: “asesino, asesino”, seguido por un canto reclamando que el exjuez “diga dónde está Ragone”. Fue el momento de mayor tensión, en el que hubo forcejeos y empujones, sobre todo al reportero gráfico Leandro Herrera.
La sentencia recogió la acusación del fiscal federal Carlos Amad, que había solicitado 15 años de prisión. Si bien las querellas habían pedido penas de prisión perpetua en carácter de partícipe necesario, celebraron el fallo de condena.
Para la posteridad
“Es un juicio histórico”, dijo Nora Leonard, referente de la organización de derechos humanos Lucrecia Barquet. Sin embargo, la planificación de la Justicia Federal no estuvo a la altura de las circunstancias y hubo un desborde a la hora de la sentencia. El fallo se leyó pasadas las 17, cuando los familiares de Lona y de Ragone aún no habían conseguido ingresar a la sala de audiencias.
El secuestro
Al exgobernador Miguel Ragone se lo llevó una patota parapolicial pasadas las ocho de la mañana del 11 de marzo de 1976 de la calle Del Milagro al 100, en la zona del monumento a Güemes, cuando salía de la que entonces era su casa.
Los secuestradores, miembros del Ejército y de la Policía de Salta, además mataron al comerciante Santiago Arredes e hirieron a Margarita Martínez de Leal.