martes 4 de agosto de 2026
se trata de alberto horacio zvizer

500 mil pesos por datos de un barrabrava

Por Redacción El Ancasti

El Gobierno nacional ofreció ayer 500 mil pesos por datos que ayuden a la captura de un integrante de la barrabrava del club Sportivo Dock Sud, que a la vez es padre del actual presidente de la institución, el cual es buscado como acusado de integrar una banda dedicada a cometer estafas a jubilados a través de llamadas telefónicas realizadas desde una cárcel cordobesa.

Se trata de Alberto Horacio Zvizer, padre del presidente del club que milita en Primera C, Hernán Zvizer, quien tiene pedido de captura como acusado de gestionar los cobros y manejar la logística delictiva de la banda.
En julio pasado se realizó un operativo en la cárcel de Cruz del Eje para desbaratar al grupo acusado de engañar a personas de edad avanzada simulando ser abogados, empleados bancarios o gestores de créditos, mientras que en otros casos directamente realizaban secuestros virtuales.

A partir de entonces se ordenó la captura de Alberto Zvizer, de 58 años y conocido como "El Gordo Beto", y ayer se aceptó la solicitud realizada en su momento por la Fiscalía de General Pacheco para que se ofrezca recompensa de 500 mil pesos a aquellas personas que, sin haber intervenido en la acción delictiva, ofrezcan datos que permitan la detención del prófugo.

Prontuario
Zvizer no es un personaje cualquiera en ese submundo que vincula el delito común, los delincuentes del fútbol y los oscuros personajes que le han dado cobertura política, judicial y policial durante tanto tiempo. Se ganó primero la fama de duro en el mundo barra cuando se consagró como el jefe de los violentos de Dock Sud a los que lideró en la década del 90, provocando algunas de las batallas más cruentas que se recuerden contra varios equipos del ascenso y fundamentalmente contra San Telmo. Pero Zvizer no sólo manejaba la tribuna a sangre y fuego: esa condición lo hizo convertirse en puntero del Justicialismo de la zona donde empezó a tallar fuerte. Y con esa banca, armó un grupo de piratas del asfalto y de delitos contra la propiedad. Con objetivos en Lomas de Zamora, Banfield y Adrogué, ese grupo logró aterrorizar al Sur del Conurbano aunque al propio Zvizer solo pudieron adjudicarle un asalto, por el que fue condenado por el Tribunal 9 de Lomas.

Al salir, recuperó la tribuna y decidió trasladar el redituable negocio de la piratería al sur del país, robando camiones que venían desde Chile cargados de mercadería importada. Pero en 2004, alguien decidió vender el dato de dónde se haría el próximo atraco y la Policía llegó a tiempo: Zvizer terminaría condenado a nueve años de prisión. En este marco y con las alianzas tejidas correspondientes, el Gordo Beto abrió, según determinó el juez de Garantías Orlando Díaz y el fiscal de distrito, Jorge Noceti, una megabanda con epicentro en el Complejo Penitenciario de Cruz del Eje desde el cual se realizaron 11.000 estafas telefónicas con distintas modalidades: secuestros virtuales. Con los datos recogidos, Gendarmería, la Policía de Córdoba y la división Antinarcóticos hicieron un operativo gigantesco con más de 500 efectivos dentro del penal donde se secuestraron 24 teléfonos celulares. De allí todo derivó hacia el Gordo Beto, quien alertado dejó el país rumbo a Brasil con la excusa de la Copa América y jamás volvió. Por eso cuando lo fueron a buscar a su casa, solo encontraron su camioneta, una suma de 1.350 dólares y unos pocos papeles. Por eso ahora saltó la captura internacional y la recompensa del hombre que se hizo fuerte desde una tribuna para saltar al mundo del hampa y convertirse en un mito. 

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