El jueves a la 1 de la mañana un motín se disparó en el pabellón 7 de la Unidad Nº 41 de Campana, que depende del Servicio Penitenciario Bonaerense. Once presos resultaron heridos junto con tres agentes, ninguno de gravedad. El disturbio comenzó con un recuento en una celda a cargo de penitenciarios, donde un detenido habría agredido con una faca a un uniformado a través del orificio pasaplatos de la celda: 14 presos se parapetaron, tomaron a un penitenciario del cuello y lo liberaron poco después. Tuvo que intervenir el GIE, el Grupo de Intervención Especial del SPB.
Fuentes consultadas no pudieron establecer el motivo de la revuelta. Hablaron de la sospecha de que los internos mismos lo causaron para lograr un traslado de cara a un conflicto con otro grupo de presos. El diario local Campana Noticias habla de otra cosa: aseguran que los presos reclamaban por el hacinamiento en la celda del pabellón 7, con capacidad para seis internos y que sin embargo tenía 14. Un cabo primero del SPB recibió un corte con una faca.
Un cuchillo casero no es ninguna rareza en los tribunales bonaerenses. Más de 12 mil objetos cortopunzantes fueron incautados en penales de la Provincia en 2018. El hacinamiento no es una rareza tampoco. Con más de 40 mil detenidos en el sistema, el último informe anual de la Comisión Provincial Por La Memoria establece un 113% de sobrepoblación para todas las cárceles del Servicio tras analizar datos y documentos del Ministerio de Justicia. La sobrepoblación en las cárceles de Campana creció casi un 50% entre 2015 y 2018. En general, en todas las cárceles bonaerenses, hubo 976 casos de presos que se lesionaron a sí mismos en 2018. Testimonios incluidos en el informe de la CPM hablan de personas que se cortan a sí mismas para reclamar atención. 140 personas murieron el año pasado.