sábado 1 de agosto de 2026
Daniel casas ya cumple una pena de siete años

El chico fue el más violento y Casas no se valió de él para robar

La Cámara de Sentencia en lo Penal Juvenil dio a conocer los fundamentos por el robo a Las Grullas, ocurrido en julio de 2018.

Por Redacción El Ancasti

El pasado 26 de junio, la Cámara de Sentencia del Tribunal Penal Juvenil halló culpables a Daniel Eduardo Casas (21) y a un joven de 18 años que habían robado de manera violenta en el local gastronómico Las Grullas en julio del año pasado. Ambos fueron hallados culpables en el delito de “robo calificado por el uso de armas” pero Casas fue condenado a la pena de siete años de prisión y el adolescente debe cumplir una pena de cuatro años, en un establecimiento especializado, una vez que la sentencia se encuentre firme. 

El debate había comenzado el pasado 19 de junio en la sala de audiencia de la Cámara Penal de Tercera Nominación y esta Cámara Especializada –que tuvo su debut con esta causa- fue integrada por los jueces Rodrigo Morabito, Fabricio Gershani Quesada y Jorge Palacios. En los fundamentos de esta sentencia, los magistrados resaltaron que en aquella madrugada de julio, los asaltantes “ingresaron portando armas de fuego y ejerciendo violencia sobre las personas que se encontraban en el lugar, en ese momento se apropiaron ilegítimamente de elementos varios para luego darse a la fuga”.

Luego, aseguraron que existe un caudal de indicios de importancia que unívocamente llevan al grado de certeza acerca de que el hecho existió y que éste fue ejecutado por ambos jóvenes. Para ello, previamente tomaron todos los recaudos necesarios para no ser reconocidos, ocultando sus rostros con cascos y encapuchados. Casas había trabajado en el comercio durante un tiempo aproximado de ocho meses, remarcaron.

A fin de consumar el hecho, el adolescente descendió de la moto Corven, modelo Mirage, 110 cc, en la que se conducía junto con Casas. El chico fue el primero en ingresar al local y se dirigió directamente contra Julio Figueroa (padre de la propietaria del negocio). Lo apuntó con un arma de fuego y luego de amenazarlos a todos –Figueroa y tres personas más- arremetió contra Figueroa, golpeándolo en reiteradas oportunidades con la culata del arma. Mientras tanto, Casas se apoderaba de una caja registradora, un botiquín, un celular y dos tablets, para luego huir del lugar.

“La existencia de las dos armas en la escena del hecho ha quedado debidamente acreditada a partir de la visualización de las cámaras del negocio y con las declaraciones de los testigos que vieron al adolescente y a Casas ingresar ambos armados. Ahora bien, hasta aquí tenemos a ambos imputados ubicados en la escena del crimen, habiendo actuado en forma violenta con armas de fuego”, precisaron.

Luego, los jueces valoraron el testimonio de un testigo, amigo del adolescente imputado, quien fue claro en señalar que quien le entregó una caja fue el chico acusado. Este elemento quedó guardado en su casa, más precisamente en su habitación, al lado de la cama. Después fue secuestrado por la investigación y peritado por la División Criminalística de la Policía de la Provincia. “El posterior resultado respecto de la pericia papiloscópica practicada sobre la caja registradora secuestrada fue positivo. Uno de los rastros levantados se correspondió con la impresión del dígito índice de la mano derecha del adolescente. Por otra parte, si bien el testigo no pudo precisar las características de la motocicleta en la que se conducía el adolescente sospechoso al momento de entregarle la caja registradora, sí fue preciso al señalar que ‘llegaron los dos’ y que quien conducía la moto era ‘Danielito’, refiriéndose a Casas, y que luego de entregarle el referido elemento le dijeron que después volverían a buscarla”, detallaron. 

En segundo lugar, otro indicio de contundencia fue el modo en que fue ejecutado el hecho. En efecto, Casas al ingresar al local, mientras el chico se encargaba de amedrentar y golpear a las víctimas, se dirigió directamente al lugar en donde estaban los elementos que buscaban. La particularidad de ello está dada en que esos elementos (la caja registradora, las tablets, el celular y el botiquín) se encontraban ocultos. Una testigo recordó que “eso fue muy sospechoso porque los delantales estaban bien doblados, es decir que no levantaron el delantal y los tiraron para buscar las tablets, como que metieron la mano por debajo de los delantales para sacar las tablets”. A la vez, expresó la testigo que le llamó la atención “que haya sido así, que no se haya desordenado nada”. Casas había trabajado durante ocho meses en el local comercial “Las Grullas” y conocía certeramente a dónde se ocultaban esos elementos de valor y de las precauciones que tomaban los empleados del local (sus ex compañeros de trabajo). “De otro modo no se explica cómo pudo saber que las tablets se hallaban escondidas debajo de los delantales y que las haya sacado directamente de allí sin desordenar nada”, resaltaron.

Para los jueces, otra de las particularidades que llevan a endilgarle a Casas la autoría del hecho delictivo cometido es que, al haber prestado servicios laborales en el lugar, conocía muy bien los movimientos y horarios en que se cerraba el negocio y el dinero que se manejaba, como así también de la modalidad de entrega de éste a sus dueños en horas de la madrugada y quiénes eran las personas que se quedaban hasta el último para hacer caja y entregar ese dinero.

Calificación
En párrafo aparte, los magistrados indicaron que tanto Casas como el adolescente fueron coimputados por el delito de “robo calificado por el uso de armas en calidad”. En este sentido, aclararon que el artículo 166 inciso 2 prevé varios supuestos. “Aun cuando el Ministerio Público Fiscal ha mencionado al arma de fuego y el supuesto disparo que se habría producido, no ha logrado acreditar que efectivamente el arma utilizada por el adolescente haya sido disparada más allá de los dichos de las víctimas y el supuesto orificio provocado en el techo del local comercial. Las armas no fueron encontradas; tampoco se realizaron las pericias pertinentes ni encontraron en el lugar vainas servidas. Sin dudas que la calificación legal que corresponde en este supuesto es el de robo agravado por el uso de armas”, se indicó.n

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