El pasado 6 de junio, un joven de 24 años ocupó el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación para responder por los delitos de “robo agravado”, “hurto”, “lesiones leves” y “resistencia a la autoridad”.
El pasado 6 de junio, un joven de 24 años ocupó el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación para responder por los delitos de “robo agravado”, “hurto”, “lesiones leves” y “resistencia a la autoridad”.
El joven confesó los hechos y pidió perdón. Reconoció que el consumo de drogas lo metió en más de un problema. También, comentó que actualmente se encuentra realizando un tratamiento de rehabilitación, en La Rioja, por su adicción a los estupefacientes.
El fiscal Gustavo Bergesio, ante la confesión y arrepentimiento, solicitó una pena mínima de tres años. El defensor Fernando Contreras adhirió al pedido. Por unanimidad, los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Jorge Álvarez Morales lo hallaron culpable y lo condenaron a tres años en suspenso. A la vez, fijaron pautas de conducta, que continúe con su tratamiento de rehabilitación y restricciones para con los denunciantes.
No es la primera que el consumo de adicciones sale a luz en una audiencia de debate. En más de una ocasión, quienes ocupaban el banquillo de los acusados se encontraban realizando algún tratamiento de desintoxicación y de rehabilitación.
En los fundamentos de la sentencia, los magistrados destacaron que no pudo acreditarse la aptitud del arma de fuego que había utilizado. Además, fijaron una serie de pautas de conducta, entre ellas abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas y continuar el tratamiento de rehabilitación de adicciones, debiendo acreditar mensualmente su evolución ante el Juzgado de Ejecución Penal, el cual estará a cargo del efectivo seguimiento de dicho tratamiento hasta su conclusión.
“Pidió disculpas y dijo que estaba bajo efectos de estupefacientes. Al ejercer su defensa material, el encartado reconoció su participación en el hecho que juzgamos. Dijo también que en ese momento había consumido estupefacientes y que ahora estaba arrepentido de su proceder”, valoraron los jueces.
A la vez, consideraron que por tratarse de una persona joven puede repensar su vida e insertarse en la sociedad. Además, tuvieron en cuenta que se encuentra internado en un centro de rehabilitación de adicciones.
“No debe dejarse de costado que su vida se vio afectada a raíz de la grave enfermedad de su padre, que provocó una desestructuración de la familia. Posiblemente, ello lo privó de la contención propia del entorno familiar y, en cierto modo, pudo ser una causa de su iniciación en el consumo de estupefacientes e incursión en el ambiente delictivo. En atención al problemática de consumo de estupefacientes manifestada por el encausado, resulta conveniente disponer la continuación el tratamiento de rehabilitación de adicciones”, señalaron.
Problemática
En cuanto al avance de las drogas, se observa el avance de sustancias como pegamento y pastillas. No se trata, en la mayoría de los casos, de sustancias “caras” como cocaína, LSD o marihuana.