Una mujer de 41 años que trabajaba como empleada doméstica en una casa de la zona alta de la ciudad fue aprehendida ayer, acusada de robar $10.000 de ese domicilio.
Una mujer de 41 años que trabajaba como empleada doméstica en una casa de la zona alta de la ciudad fue aprehendida ayer, acusada de robar $10.000 de ese domicilio.
Según fuentes policiales, el miércoles a las 17, la mujer, de apellido Díaz, fue aprehendida cerca de un domicilio de avenida Enrique Ocampo al 1.900, tras ser sindicada como la autora del robo de dinero en efectivo del domicilio donde trabajaba, ubicado en avenida Enrique Ocampo al 1.800.
El dinero fue secuestrado y la empleada desleal, tras ser trasladada y alojada en la Comisaría de la Mujer y el Menor, quedó a disposición de la Fiscalía de Instrucción de turno, desde donde se impartieron las medidas a seguir. Finalmente se invitó al damnificado a radicar la denuncia penal correspondiente en la Unidad Judicial N°5.
Recuperan elementos
Elementos que habían sido denunciados como sustraídos fueron recuperados ayer tras un allanamiento llevado a cabo en una vivienda ubicada sobre el camino a la Ermita de la localidad de San Isidro, en el departamento Valle Viejo, propiedad de una familia de apellido Guzmán.
Según se informó, la tarea investigativa comenzó tras una denuncia penal radicada por una mujer, quien informó que personas desconocidas habían ingresado a su domicilio, le sustrajeron varios elementos y se dieron al la fuga. Las pericias guiaron a los especialistas hasta el inmueble en cuestión y con las directivas de la Fiscalía de Instrucción N° 2, a cargo de Mauricio Navarro Foressi, se concretó el allanamiento.
Se logró recuperar una garrafa de 10 kilos, un reproductor de DVD Philips, un secarropas, cuatro teléfonos celulares de distintas marcas, dos computadoras portátiles, dos cajas con herramientas varias, una caja con llaves tubo de distintas medidas, una bordeadora de césped, dos prolongadores de corriente, una máquina lijadora, un headphone y un bolso que contenía productos de belleza.
Los ocupantes de la vivienda no supieron acreditar la legítima propiedad y procedencia de los elementos que fueron incautados mientras que los propietarios del inmueble quedaron supeditados a la prosecución de la causa.