Posiblemente este año se concrete el debate por el brutal crimen de La Ribera, ocurrido en noviembre de 2017, en la zona Sur de la Capital. En un principio, la causa fue investigada por el fiscal Luis Baracat, pero luego continuó el fiscal Hugo Costilla; en diciembre pasado, este fiscal elevó la causa a juicio.
En la madrugada del lunes 27 de noviembre de 2017, la precaria vivienda donde María Celeste Silva se encontraba con sus tres niños pequeños, un bebé de un año y dos nenas de cuatro y cinco años, fue consumida por las llamas.
La joven madre, asustada, pidió ayuda y un adolescente de 16 años que logró salvar a las niñas. Celeste y su hijo no pudieron escapar y murieron calcinados. No se trató de un accidente. Fue intencional. Una de las niñas que logró salvarse de la tragedia, en Cámara Gesell, confirmó la sospecha. “¡Fue Jorge!”, aseguró.
Jorge Luis Burgos, ex pareja de Celeste y padre del bebé, fue señalado como principal acusado. Sobre él pesa una cuádruple imputación: con relación a la muerte de María Celeste, está imputado por “homicidio triplemente calificado por el vínculo, con alevosía y por femicidio”, por su pequeño hijo por “homicidio doblemente calificado por el vínculo y con alevosía” y por las niñas, por doble “homicidio calificado por el vínculo y con alevosía en grado de tentativa”. Tal acusación prevé la pena máxima: prisión perpetua.
No obstante, fuentes consultas por El Ancasti indicaron que la defensa de Burgos se opuso al pedido de elevación a juicio y, al mismo tiempo, planteó nulidades. Ante esta situación, el expediente fue girado al Juzgado de Control de Garantías de Tercera Nominación, a fin de que se pronuncie al respecto.
El testimonio de las niñas que pudieron sobrevivir a la tragedia fue valorado durante la investigación. “¡Fue Jorge! ¡Fue Jorge!”, había declarado el adolescente que rescató a las nenas, según las palabras de las hermanitas. Las niñas habían declarado en Cámara Gesell y se consideró que su testimonio es “prueba fundamental”.