Juliana tiene 44 años; padece diabetes y es hipertensa; hace poco descubrió que lleva un embarazo de ocho semanas. Una niña de 12 años llegó al hospital de su comunidad porque no se sentía bien; los médicos la atendieron y advirtieron que tenía un embarazo reciente como consecuencia de una violación. Tatiana está embarazada de 10 semanas y su médico le informó que su el feto tiene una malformación, con pocas posibilidades de sobrevida. Para casos como éstos, si las pacientes dieran su consentimiento, en la Maternidad Provincial 25 de Mayo se aplica el Protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE).
Daniel Ovejero, director general de la Maternidad, en una charla con El Ancasti, indicó que desde enero de 2016 funciona este protocolo y se trabaja con un equipo interdisciplinario, integrado por médico, psicóloga, asistente social, enfermera, supervisora de enfermería y obstétrica. “No todos los médicos conforman el plantel; hay objetores de conciencia en la Maternidad”, aclaró. Además, Ovejero, un médico con una gran trayectoria profesional, remarcó que en la Maternidad se atendieron distintos casos de aborto y, al mismo tiempo, aseguró que su implementación “disminuye el riesgo porque se lo realiza con personal idóneo. Cuando es necesario realizar una maniobra quirúrgica, se la efectúa en el lugar adecuado y en estos momentos se utilizan otros métodos. En los casos de violación se utiliza el método más moderno”.
También, contó que se trabaja con base a hechos objetivos para determinar la situación”. Al respecto, explicó que en ocasiones, una mujer embarazada puede tener un aborto espontáneo, “en el que quedaron restos y se generó una infección que es difícil de controlar”. En la Maternidad se registran casos de abortos espontáneos que no son clandestinos. A veces pueden llegar en muy malas condiciones y resulta imposible poder salvarles la vida, aunque se haga todo lo humanamente posible, dentro los alcances.
Los profesionales se basan en los hechos objetivos de una mujer que llegó en muy malas condiciones, imposible de salvarla aunque se haga todo lo que estaba al alcance. “Los abortos clandestinos se realizan mucho más de lo que conocemos. La gran mayoría no se complica y no llega a la Maternidad. Llega el mínimo. Se calcula que en el país hay unos 500.000 abortos clandestinos al año; son estadísticas nacionales. La complicación está por debajo del 10 %. En Catamarca, hoy se utilizan otros métodos”, precisó. Ovejero enfatizó que en la Maternidad no se aplica con frecuencia el Protocolo ILE en casos de violación. “Hay que aclarar que, por un lado, se registran embarazos como consecuencia de una violación y abusos sexuales sin consecuencia de embarazo. Se registran muchos abusos sexuales con embarazos y para estos casos hay un protocolo. Las violaciones con embarazos son pocas y para estos casos tenemos el protocolo ILE”, explicó.
Práctica diaria
Por su parte, Marina Villagra, jefa del Servicio de Obstetricia de la Maternidad Provincial 25 de Mayo, contó que el año pasado el Ministerio de Salud adhirió al Protocolo ILE de Nación, pero desde 2011 se trabaja en un protocolo. “Tenemos un consultorio de Salud Sexual donde recurrir; se evalúa de acuerdo con cada caso y si está dentro de las causales entra como interrupción legal del embarazo (ILE).
Preferimos hacer la internación pero en algunos casos se realiza de manera ambulatoria”, detalló.
La referente aclaró que los casos por violación son los menos frecuentes, dado que las causales por salud y riesgo de vida son los más comunes. En este sentido, remarcó que “la causal violación no necesita denuncia” porque la judicialización dilata los tiempos. En cuanto a estadísticas, entre 2015 y noviembre de 2018, se realizaron 33 procedimientos de ILE. De éstos, 12 fueron por patología fetal, siete por salud materna y otros siete por abusos sexuales. También hubo otros tres casos por razón social, dos por riesgo de vida y otros dos por salud mental.
“La mayoría de las mujeres tiene entre 20 y 30 años. A la par, trabajamos con el programa de Protección Legal del Embarazo con estas tres causales; hacemos reducción de riesgo. En lo que va del año llegaron dos casos de abortos ‘incompletos’, con infección, sin llegar a la sepsia generalizada, con señales de maniobras abortivas. Son dos casos del interior. Hubo una muerte materna pero la paciente pasó varios días con un probable diagnóstico de feto muerto. Por ello no podemos asegurar si hubo o no maniobra”, aclaró.