HASTA QUE SE CONFIRME LA CONDENA

Penado a tres años de prisión efectiva permanecerá libre

Mauricio Cabrera respondió por el delito de “lesiones graves calificadas por mediar una relación de pareja”.
viernes, 15 de marzo de 2019 · 04:05

Mauricio Daniel Cabrera llegó a la sala de audiencia de la Cámara Penal de Segunda Nominación en libertad para responder por los delitos de “robo agravado por el uso de arma” y “robo calificado por el uso de arma”. En la última jornada del debate, el representante del Ministerio Público Fiscal y la defensa formularon sus alegatos y los magistrados dieron a conocer el veredicto.

En abril de 2014, se encontraba con su novia –con quien tenía una relación desde hacía dos años-. Habían discutido y Cabrera la habría agarrado del cuello y propinado varios golpes de puño en la cara y en la cabeza. Luego, la habría arrojado al piso para continuar golpeándola a patadas en el rostro.

Meses después, en julio de 2014, Cabrera había ingresado a la casa de una vecina. La misma mujer le había abierto la puerta de su casa y, una vez adentro, ante un descuido de la propietaria, agarró un teléfono celular que se encontraba sobre un mueble. Cuando la vecina advirtió el faltante, le exigió que le devolviera su teléfono pero Cabrera habría tomado un cuchillo para intimidarla. Después, se fue a su casa.

La denuncia por la golpiza fue realizada por la madre de la víctima, quien en ese momento era menor de edad. Sin embargo, tanto la víctima como la denunciante, en audiencia, no fueron contundentes con sus testimonios.
El médico Fernando Tejerina había constatado los golpes y remarcó que éstos le causaron una “deformación permanente por fractura nasal”. En esa oportunidad, pidió una pericia psicológica y contención para la víctima “por violencia de género”.

Ramón Alejandro Ayala, testigo en la causa por lesiones, recordó que con Cabrera son “amigos de la época cuando andaban ‘quebrados’ por la droga. Me rescaté y él también”. Aseguró que jamás lo vio reaccionar de manera violenta. A preguntas del fiscal sobre si vio alguna cicatriz en el rostro de la víctima, Ayala fue preciso: “Tengo respeto porque no ando mirando a las mujeres de mis amigos”.

En tanto que la víctima por el robo del celular contó que el acusado le pidió perdón y aclaró que en ningún momento la amenazó ni apuñaló aunque sí se llevó el celular. “Él estaba tomado; no estaba consciente. Pidió perdón y no hubo más inconvenientes”, aseguró.

En la instancia de alegatos, Gustavo Bergesio, representante del Ministerio Público Fiscal, consideró, en relación con el hecho del celular, por el relato de la damnificada que se trató de un delito de “hurto”. Por el paso del tiempo –hace casi cinco años-, ya prescribió, por lo que pidió la absolución.

Sin embargo, por el hecho de violencia, destacó que la madre de la víctima relató una versión muy distinta a la denuncia. No obstante, el informe médico se condice con lo asentado en la denuncia, en 2014.

Por ello, consideró que se debe pedir una sanción conforme con la denuncia y el informe médico. “Visto el perdón, que están juntos, que revivió el amor”, a criterio del fiscal, parecía justa la pena mínima establecida para el delito por el que venía incriminado, que tiene una escala de tres a 10 años. “No puede quedar en suspenso por los antecedentes. Debe ser efectiva desde este momento”, advirtió.

A su turno, el abogado defensor Fernando Contreras adhirió al pedido del fiscal en relación con el pedido de absolución por el “hurto” prescripto y por la acusación de las “lesiones graves calificadas por mediar una relación de pareja” pidió la absolución por el beneficio de la duda. “No se encuentran acreditadas las ‘lesiones graves’. No se hicieron radiografía ni tomografía. Denunció porque estaba enojada. No voy a permitir que por un acto de enojo de una mujer se perjudique a un hombre”, expresó.

Luego, los jueces pasaron a un cuarto intermedio para deliberar. Los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Jorge Álvarez Morales, por unanimidad, absolvieron por el delito de “hurto” por prescripción de la acción penal. Sin embargo, hubo disidencia respecto al hecho de “lesiones graves calificadas”. Por dos votos fue declarado culpable por este delito y lo condenaron a tres años de prisión efectiva. Sin embargo, hubo un voto que indicó que debía ser trasladado de inmediato al Servicio Penitenciario y otro criterio indicó que mantenga la libertad hasta tanto la sentencia quedara firme y, al mismo tiempo, se impusieron medidas de conducta. En disidencia, un tercer voto modificó la calificación legal por el delito de “lesiones leves calificadas por mediar una relación de pareja” y, en consecuencia, fue absuelto por la prescripción de la acción penal. Con este veredicto, Cabrera, pese a la condena, permanece libre hasta tanto quede firme la sentencia.

Mientras escuchaba el veredicto condenatorio, Cabrera se quebró. Agachó la cabeza y se lo escuchó sollozar. Su defensor le aclaró que aún quedaba una instancia para revertir el fallo.

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