en Belén

El enfermero fue condenado a 10 años por abusar de una paciente embarazada

El hombre, de apellido Pachado, fue condenado por unanimidad. El debate se llevó a cabo en la Cámara Penal 1. La víctima denunció que fue abusada en una ambulancia.
miércoles, 13 de febrero de 2019 · 12:24

Finalmente esta mañana se conoció la sentencia en el caso de abuso sexual que tenía como acusado a un enfermero de apellido Pachado, quien fue encontrado culpable y condenado a 10 años de prisión. 


El debate se llevó a cabo en la Cámara Penal de Primera Nominación y fue presidido por el juez Fernando Esteban, mientras que los jueces Ramón Acuña y Elizabeth Cabanillas completaron el tribunal. 


La pena, que coincidió con lo que había solicitado el fiscal Mauricio Navarro Foressi, se dio por unanimidad. 


Pachado, quien trabajaba en el hospital de la ciudad de Belén, fue encontrado culpable de abusar de una paciente embarazada mientras ésta era trasladada en la ambulancia. La mujer denunció que fue drogada con somníferos por el atacante antes del ataque. 

 

Antecedentes 

El antecedente se produjo en 2006, antes de que el sujeto se trasladara para  a radicarse en la ciudad de Belén y terminara trabajando en el hospital local. En aquel momento, la Cámara del Crimen porteña le aplicó una pena en suspenso al enfermero por "abuso sexual agravado por acceso carnal vía bucal", en perjuicio de una paciente con un embarazo de siete meses.

La medida dictada por Carlos González y Alberto Seijas, integrantes de la Sala Cuarta del Tribunal, recayó en el enfermero de apellido Pachado, quien se desempeñaba en el momento de los hechos en el Sanatorio de la Trinidad Mitre, de la Capital Federal.
La mujer, que se internó allí por fuertes dolores causados por las contracciones generadas en un embarazo gemelar de siete meses, denunció que el primero de marzo de ese año, el imputado ingresó a la mañana en su habitación y le suministró un medicamento que la adormeció.

Según el fallo, la supuesta víctima, se despertó a las pocas horas debido a la fuerte presión que sentía en la nuca y, al abrir los ojos, observó que el denunciado se hallaba con los pantalones bajos, y le había introducido el pene en su boca.
La mujer aseguró haber empujado al enfermero para solicitar auxilio, tras lo cual entró en el cuarto una enfermera a quien le relató lo sucedido.

Pese a que Pachado negó la comisión del delito, los camaristas entendieron que las pruebas desvirtuaron sus dichos, ya que un análisis de orina efectuado a la embarazada probó la existencia de un tranquilizante que no había sido prescripto por los médicos que la atendían.

Las pericias demostraron la existencia en el organismo de la paciente de "metabolitos de benzodiacepinas... depresores del sistema nervioso central, utilizados en medicina como miorrelajantes", cuando se le había indicado solo "Duvadilan", un "inhibidor de las contracciones del útero".