TAMBIÉN PARA NO CAER EN LAS ADICCIONES

El acompañamiento familiar, una clave para evitar el delito

Preocupan los casos de niños que cometen delitos y que tienen un consumo problemático de sustancias.
lunes, 9 de diciembre de 2019 · 02:03

“Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo”, dice una canción. Palabras tan simples que pueden marcar una gran diferencia. “Juan Diego” es un adolescente de 14 años; no es su verdadero nombre sino que se lo usa para resguardar su identidad. Su historia es similar a la de otros chicos que se hicieron conocer por este diario. Tal vez el final pueda ser otro.
“Se me fue de las manos. No me hace caso. Lo matan o mata a alguien”, contó su mamá.

“Juan Diego” comenzó a consumir pegamento a los 10 años, pero su mamá cree que puede haber sido a los ocho. Dejó 6to. grado y no terminó la escuela primaria. Algunos operadores judiciales ya lo conocen. “Juan Diego” es conocido en su barrio por algunos delitos. Por su edad es inimputable pero, al margen, tiene un consumo problemático de sustancias. La Justicia Penal, por más especializada que sea para los adolescentes en conflicto con la Ley Penal, está para sancionar ante un delito. Esta sanción busca la reinserción o inserción social de los chicos para evitar que a futuro hagan una carrera delictual.

“No quiero verlo muerto. Todos los días va la Policía; hay reclamos. Todo el día está en la calle. Pido la internación para que se rehabilite y así poder salvarlo”, comentó su mamá.

Para el Sistema de Protección, “Juan Diego” es un chico conocido. María Carrizo, subsecretaria de Familia, indicó que se trata de un problema de salud. Para tratarlo, se creó un dispositivo especial en el que estuvo internado. En Catamarca, no hay dispositivos para el abordaje de chicos como “Juan Diego”, que tiene un consumo problemático que no llega a la adicción.

“Se necesita un círculo afectivo”, remarcó la funcionaria. En este sentido, contó que se trabaja con un Taller de Fortalecimiento Familiar”. Además, destacó que con las familias marcadas por la violencia, disfuncionales, resulta difícil trabajar, dado que “falta un vínculo”.

La funcionaria destacó que a un chico con problemas de consumo y que tuvo algún encuentro con la Policía “no se lo puede encerrar”. Este tipo de encierro puede ser vivido como un nuevo abandono. En ocasiones, muchos de ellos suelen tener un problema conductual, indicó, pero la desintoxicación es una cuestión de salud mental y sin acompañamiento familiar se complica para que tenga éxito.

“Los primeros responsables son los padres. Algunas familias pero otras no”, admitió.

Expediente

“Santino” es un chico de 16 años que pasó gran parte de su vida transitando los pasillos del viejo Juzgado de Menores, hoy convertido en Tribunal Penal Juvenil. Se inició de muy pequeño en el policonsumo y cometió varios delitos, pero por su edad no fue imputado. Su familia tenía una economía de subsistencia, con un ingreso inestable e insuficiente. Si bien sus padres reconocían la situación en que la que se encontraba su hijo, se observaban “dificultades en los vínculos primarios”, lo cual produce una situación disfuncional. Según el informe, la internación, en este caso, es otro modo de abandono. Para revertir esta situación, se recomendó trabajar en recuperar y restaurar los vínculos.

Meses atrás, arrebató una cartera e hirió a una joven. Hoy está imputado, a la espera del debate.  

Al margen de las similitudes, hay una diferencia entre "Juan Diego" y "Santino", pero el trasfondo familiar hace mella.n

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