EN LAS DOS PRIMERAS AUDIENCIAS HUBO HECHOS DE VIOLENCIA

En un clima tenso, alegarán en el caso de justicia por mano propia

Los hermanos Ángel y Gabriel Ponce están imputados por el delito de “homicidio preterintencional”.
miércoles, 12 de septiembre de 2018 · 04:00

Luego de una semana se reanuda el debate por “homicidio preterintencional” que tiene en el banquillo de los acusados a los hermanos Ángel y Gabriel Ponce. Ambos llegaron en libertad y en las dos primeras audiencias tuvieron fuertes cruces con los familiares de Gastón Castro, quien resultó ser la víctima fatal. Por ello, se estima que para hoy se desplegará un importante operativo de seguridad. En esta jornada, posiblemente uno de los imputados dé su versión de lo sucedido, dado que hasta el momento se mantuvieron en silencio.

En tanto que el representante del Ministerio Público Fiscal de la Cámara Penal de Segunda Nominación, Gustavo Bergesio, y el abogado defensor de los hermanos Ponce, Fernando Contreras, formularán sus respectivos alegatos.
Probablemente luego, los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui den a conocer el veredicto.

En la madrugada del miércoles 18 de abril del año pasado, los hermanos Gabriel Ponce (20) y Ángel Ponce (25) estaban durmiendo en su casa del barrio San Jorge, en la zona sur de la ciudad. De golpe, se despertaron por los ladridos de los perros y el grito de "hijos de puta" de su hermana, quien miraba desde la ventana. Tres sujetos, entre ellos Gastón Gabriel Castro (19), habían intentado abrir los dos vehículos que estaban estacionados al frente de la casa ubicada en la esquina de calles Guillermo Correa y Dermidio Narváez. Los hermanos salieron a buscarlos en una motocicleta. Gabriel tenía un rifle de aire comprimido calibre 5.5. Al llegar a la esquina de Entre Ríos y Río El Tala localizaron a Castro, quien recibió un impacto de bala en la línea axilar anterior del lado derecho. Cayó al suelo y los hermanos lo cargaron y lo llevaron hasta el frente de su casa, en donde minutos después murió.
En mayo, los hermanos Ponce habían ofrecido $80.000 para obtener el beneficio de la suspensión del juicio a prueba. El fiscal Bergesio se opuso al planteo.

En la primera audiencia, dos peritos dieron un testimonio clave. El médico de la Policía de la Provincia, Oscar Contreras, detalló que el proyectil tenía seis milímetros de diámetro e ingresó al cuerpo de Castro por entre la octava y la novena costilla del costado derecho, quedó alojado en su cuerpo. Comentó que, en sus años de experiencia y la realización de 30 autopsias, nunca había visto una muerte por el proyectil de un rifle de aire comprimido. 

El profesional infirió que el impacto pudo haber sido de cerca, dada la potencia que tuvo para ingresar al cuerpo. Estimó que el arma pudo haber estado a un metro de distancia de Castro. En cuanto a las lesiones, remarcó que la mayoría eran excoriaciones y que presentó un golpe con un elemento contundente, cerca de una de sus orejas. Para el médico, las lesiones que Castro presentaba en la cara y la cabeza no eran suficientes como para causar la muerte.

A su turno, declaró Lucas Álvarez Carrizo, licenciado en Criminalística y perito oficial. El fiscal Gustavo Bergesio reconoció que su informe resultó muy bueno para la causa. El especialista recordó que el arma peritada tenía mucha tierra y suciedad, como si previamente hubiera estado enterrada; al mismo tiempo, destacó que el mecanismo estaba trabado pero aún así estaba en buen estado. 
Álvarez Carrizo comentó que, con este caso, por primera vez vio un daño fatal con un arma de aire comprimido. “No se puede determinar la distancia porque al no haber pólvora, no hay rastro”, explicó. No obstante, aclaró que un arma de aire comprimido pierde entre un 15 y un 20% su potencia pasados los 100 metros. A la vez, indicó que arma como la peritada, de acuerdo con la tabla general de fabricación, tiene una velocidad de 180 metros por segundo. 

Incidentes
Finalizado el turno de preguntas por parte del Ministerio Público Fiscal, Ángel Ponce manifestó sentirse mal. Con el permiso del Tribunal se dirigió al baño, acompañado por un familiar y dado que se descompuso, se pidió la presencia de una ambulancia. En ese momento, se desalojó la sala –ubicada en un primer piso-. En cuestión de segundos, entre los familiares de Castro que pasaban por la planta baja y los familiares de Ponce que estaban en el primer piso comenzó un enfrentamiento. Se habían arrojado algunos elementos que encontraron a mano –como una botella de plástico vacía- y expresado insultos. 

Dada la tensión y a fin de evitar mayor violencia, intervino personal policial de refuerzo. El Tribunal resolvió suspender la audiencia, que se reanudó al día siguiente.

Cuando finalizó la segunda jornada, cerca del mediodía, tanto los acusados como sus familiares y los familiares de la víctima habían abandonado la sala. A la vuelta de esta Cámara, sobre calle Junín casi esquina de calle República, se produjo un nuevo enfrentamiento. De acuerdo con lo que testigos presenciales vieron, familiares de los hermanos Ponce se habrían acercado a un tío de la víctima fatal.

Dijeron que lo increpó y que hubo golpes con palos. Luego, los familiares de los Ponce se fueron hacia una playa de estacionamiento de República al 200 y allí siguió la discusión. Debió intervenir la Policía para que esta situación no pasara a mayores.

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