La corte de Justicia hizo lugar a la casación presentada por la defensa

Liberan a la mujer condenada por el crimen del motel

Paola Ferreyra había sido condenada a prisión perpetua junto a su pareja por matar a Jorge Herrera.
jueves, 16 de agosto de 2018 · 04:10

La Corte de Justicia de Catamarca resolvió por mayoría dejar en libertad a Yésica Paola Ferreyra (31), sentenciada a prisión perpetua en octubre de 2017 al ser considerada culpable por el delito de "homicidio calificado por alevosía". La mujer, que se encontraba alojada en el Correccional de Mujeres, recuperó la libertad ayer a la siesta.

El máximo tribunal de justicia de la provincia tomó la medida tras declarar admisible el recurso de casación interpuesto por la Defensora Penal de Quinta Nominación, Mariana Vera, quien casó la sentencia aduciendo que Ferreyra había actuado siendo víctima de violencia de género.

La Cámara Penal Nº3 había condenado por unanimidad a Paola Ferreyra y a su pareja, Ariel Leguizamón, en octubre del año pasado. Ambos fueron sentenciados por el delito de "homicidio calificado por alevosía" por el asesinato de Jorge Mauricio Herrera, perpetrado el 21 de julio de 2016 en un motel ubicado sobre la ruta provincial N°1.

Para ordenar la libertad de la mujer, la Corte contempló lo estipulado por la Constitución Nacional en relación con la vulnerabilidad de la mujer y en base a informes de convenciones y tratados internacionales, tales como la "Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer".

El hecho

En la madrugada del 21 de julio de 2016 Jorge Mauricio Herrera fue ultimado de varias puñaladas en un motel.

Eran las 3.30 del día mencionado cuando un empleado del motel Oasis encontró el cuerpo apuñalado y ensangrentado de Herrera. Estaba tirado en el ingreso de la habitación a la que él creía que iba a ingresar junto a Ferreyra, con quien mantenía una relación amorosa desde hacía un tiempo. Los planes fallaron porque Leguizamón, el concubino de Ferreyra, había descubierto esta relación y había estallado de la bronca.

Los niños

Tras el crimen los tres niños que tiene la pareja fueron alojados en Sala Cuna. Ferreyra los visitaba allí. Después de la sentencia aquéllos fueron llevados a Mar del Plata, donde vivía la única persona que podía cuidarlos.

Horas antes, Ferreyra y Leguizamón estaban en Banda de Varela. El hombre había obligado a Ferreyra para que citara a su amante y la pasara a buscar para consumar el plan. La joven fue buscada por la víctima, que conducía un Chevrolet Aveo, y estacionó frente a la habitación. Nunca imaginó que al descender del vehículo fuera sorprendido por la pareja de su amante, quien le aplicó una trompada en el rostro y tras caer le habría aplicado al menos cinco puntazos con un sable cortado. Luego, intentaron abandonar el lugar en el auto de Herrera pero al no poder manejarlo abandonaron la escena del crimen a pie.

Horas más tarde, la Policía los encontró en su domicilio. Estaban junto a sus tres hijos. Se habían bañado tras el crimen. Él no se resistió. Ella entró en crisis y comenzó a llorar.

Juicio

Al momento de la sentencia, para la Cámara Penal de Tercera Nominación, integrada por los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria, el fin homicida de los acusados quedó comprobado y sostuvieron que “ambos imputados fueron cobardes y traidores en su accionar, toda vez que se arremetió contra una persona indefensa, engañada en su buena fe, sorprendida y que no portaba ningún elemento como para defenderse, por lo que lo considero con un alto grado de peligrosidad criminal”.

Y es que antes del fatídico día hubo una serie de mensajes entre Ferreyra y la víctima, que afirmaron la relación amorosa entre ambos. La mujer le envió mensajes de texto para encontrarse en el motel.
“De esta manera, se puede verificar que la imputada comenzó a enviarle mensajes de textos aproximadamente un mes antes del encuentro final donde da muerte junto a su consorte procesal".
La abogada defensora de Ferreyra fue contundente en sus alegatos al señalar la vulnerabilidad en la que se encontró en todo momento su defendida.

"Queda probado que la culpabilidad de mi defendida no está en este hecho. A Paola no se le puede exigir un comportamiento distinto; ella estaba violentada intrafamiliar y de género. Estaba sumergida en la relación", señaló Vera antes de conocerse la sentencia, al pedir la absolución o el cambio de carátula.

Aseguró que Ferreyra estaba sola en Catamarca, con sus hijos y con un marido a quien le tenía miedo porque "Leguizamón no le daba espacio, estaba obsesionado; ella estaba envuelta en un círculo en donde el peligro es siempre inminente", había señalado Vera en su defensa.

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