jueves 2 de julio de 2026
En algunos casos hubo violencia de por medio

En un día, se denunciaron nueve hechos relacionados con celulares

En la mayoría de las denuncias las mujeres fueron las principales víctimas. Los ladrones tienen sus mañas.

Por Redacción El Ancasti

En tiempos actuales pareciera que tener un celular representa ostentar un bien de cambio. Los amigos de lo ajeno se valen de lo que sea para arrebatar un pequeño aparato de Éstos; la velocidad, la fuerza bruta o incluso algún arma blanca o de fuego se utilizan para amedrentar a sus víctimas. También sucede que por un celular se generan otras situaciones que terminan en denuncias. De acuerdo con información judicial a la que accedió El Ancasti, el lunes se registraron nueve denuncias por robos de celulares tan solo en la Capital.

En la Unidad Judicial Nº 4, una mujer de 35 años denunció (el lunes) que el domingo por la tarde, cerca de las 18, violentamente le arrebataron su celular. Según asentó, a las 18, caminaba por la rotonda Güemes, en inmediaciones de la Plaza El Maestro. Mientras caminaba fue interceptada por un hombre que se trasladaba en una moto de 150 cc. El motociclista, sin detener la marcha, le arrebató su teléfono celular y en el forcejeo, la arrastró unos metros. Finalmente, se dio a la fuga por avenida Bartolomé de Castro y se llevó el aparato. La mujer detalló que el motociclista iba acompañado por otro hombre, que también circulaba en una moto de 110 cc. Momentos previos al arrebato, este segundo motociclista había realizado una maniobra en la moto para distraerla. Debido a las heridas, se dispuso que sea revisada por un médico.

En la misma Unidad Judicial horas después, otra mujer de 60 años asentó otra denuncia. Según expresó, a las 20.43 se encontraba dentro de su auto, que estaba estacionado sobre avenida Figueroa, en la zona oeste capitalina. Un hombre abrió la puerta delantera del acompañante, introdujo el torso y trató de quitarle el teléfono celular. La mujer se resistió y el aparato cayó en el suelo del coche. El audaz ladrón, quizá con intenciones de no quedarse sin botín, agarró de entre los asientos delanteros del vehículo el bolso de la mujer que contenía documentación personal, tarjetas, carné de la obra social, dinero y otros elementos. 

El hombre sacó el cuerpo del auto y corrió hacia atrás del rodado. Se subió a una moto. Un ‘colega’ lo esperaba en otra motocicleta y juntos se fugaron hacia el norte.

También por un teléfono celular se realizó otra denuncia. En la Unidad Judicial Nº 8, en el norte capitalino, una mujer de 38 años apuntó que el lunes a las 20.15 se encontraba en su casa, cuando se presentó un hombre desconocido; comentó que buscaba una pollería denominada “El Rey”, que había perdido su teléfono celular y que el GPS le indicaba que estaba en esa pollería. La mujer aclaró que en su casa sí funciona una pollería pero que su comercio no tiene un nombre específico; a la vez, le indicó dónde había más pollerías en la zona. El hombre se retiró.

A los pocos minutos, el hombre volvió y golpeó bruscamente la puerta de la mujer. “El teléfono que perdí está en esta casa. Si no me lo devuelven, le voy a prender fuego a la casa”, les gritó. La mujer lo denunció penalmente por temor a que cumpla con sus dichos.

Rápido
En esta era tecnológica las redes sociales y los teléfonos celulares se fusionan. En consonancia con estos tiempos actuales, la sexualidad también se vive de manera diferente. En la Unidad Judicial Nº 7, también en la zona norte urbana, una mujer de 45 años se presentó a media mañana para denunciar a un joven por el arrebato de su celular.

La mujer asentó en la denuncia que el lunes a las 6.30 se conoció con un joven. Luego de haber tenido “una relación de intimidad”, le pidió que la agregara a la red social de Facebook y le entregó su teléfono al joven. El muchacho salió corriendo y se llevó el celular.

Durante el pasado fin de semana, tres personas fueron víctimas de robos de estos aparatos. En todos los casos los habían apuntado con armas de fuego. Una de las víctimas fue patoteada y pateada entre cuatro personas por un celular. Otra de las víctimas fue una adolescente de 17 años, a la vuelta de su casa, en el oeste capitalino.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar