Pasadas las 17 comenzaron a llegar las primeras mujeres y algunos hombres a la Plaza 25 de Mayo. La consiga era marchar por “Ni una menos”. Pasadas las 16, decenas de mujeres, en su mayoría jóvenes pero también muchas adolescentes y algunas chicas con uniformes escolares, estaban frente a Casa de Gobierno y en la Plazoleta de la Bandera. Preparaban carteles, ensayaban cantos alusivos a la violencia contra la mujer y también a favor de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
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Al grito de “Ni una menos”, la ola verde también se hizo sentir
Cerca de las 18.30 agrupaciones de mujeres, mujeres anónimas, adolescentes entusiasmadas y varones comenzaron a marchar sobre calle República, hasta Ayacucho para continuar por San Martín y culminar el recorrido en la plaza principal. A diferencia de otras marchas o como hace tres años, cuando se realizó la primera convocatoria bajo el lema “Ni una menos”, en esta ocasión hubo menos personas aunque el entusiasmo era el mismo o quizá mayor.
“Tenemos nuestra propia grieta”, comentó una joven feminista; la Asociación Mujeres en Ayuda Mutua contra la Violencia (AMAM) ya se había pronunciado en contra de la campaña contra la legalización del aborto, explicaron. “En la primera marcha, no había banderas políticas ni de asociaciones y quizá por eso ahora vengan menos personas. A algunas personas no les gusta que las identifiquen con determinados grupos o asociaciones. Es un tema que ya está politizado”, consideraron otras mujeres.
Finalizada la marcha, se realizó un pequeño acto. No hubo un documento único, como también sucedió en otras ocasiones. Esta vez, cada asociación tenía una oradora. De esta manera, la Plenaria de Mujeres de la Organización de Mujeres, la Colectiva Feminista, Pan y Rosas, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), Sumaj Kawsay y Chinitas para la Victoria se expresaron.
“No somos un envase. No nos pueden desechar”, gritó una de las oradoras. Luego remarcó que se vive un momento de transformación cultural, política y social. Pidieron que el Estado garantice una política de salud pública y de Derechos Humanos que integre a la mujer. “No más muertes por abortos clandestinos”, gritó otra oradora, para luego advertir que “algunas mujeres no están por el patriarcado y por los abortos clandestinos”.
Mientras las oradoras se expresaban, dos niñas de nueve y 11 años, detrás del escenario improvisado, recitaban un rap ‘contra la violencia’, con una coreografía. “La igualdad ante la ley no es igual ante la vida”, remarcaba la oradora y a la vez exigió que se cumpla con la Ley de Educación Sexual. Cuando terminó, las dos niñas que rapeaban por lo bajo –en realidad estaban ensayando-, agarraron los micrófonos para manifestarse. Las ‘feminiñas’ fueron las más oradoras más aplaudidas y con su rap comenzó el cierre de la una marcha “Ni una menos”, que en esta oportunidad, se vistió de verde.
EL ORIGEN
El 10 de mayo de 2015 en Santa Fe el femicidio de Chiara Páez, una chica de 14 años, embarazada, quien fue brutalmente asesinada y enterrada en el patio de la casa de su novio, porque se negó a realizarse un aborto, enfureció a la sociedad. Se decidió entonces convocar a una marcha para decir basta de violencia machista. El resultado fue contundente. La convocatoria comenzó en las redes sociales y se viralizó rápidamente. El 3 de junio de 2015 miles de personas salieron a la calle al grito de “Ni una menos”.