Miguel”, llegó a decir Cecilia Olima con las pocas fuerzas que le quedaban. Miguel era su ex pareja y la había apuñalado mortalmente. A casi un año de la tragedia que puso fin a la vida de Cecilia, su ex pareja Miguel Ángel Rodríguez comenzó a ser juzgado en la Cámara Penal de Segunda Nominación. Está imputado por el delito de “homicidio doblemente agravado por haber existido una relación de pareja y por haber mediado violencia de género”. El femicidio se produjo el 14 de mayo del año pasado en la localidad de Londres, Belén. Cecilia murió de más de 24 puñaladas.
Rodríguez estaba acompañado por sus abogados Guillermo Narváez y Mario Nieva y, en la primera audiencia, se abstuvo de declarar. Por lectura se recordó lo que en la etapa de instrucción había declarado. En un primer momento había optado por el silencio y en una segunda oportunidad se descompensó. En una tercera indagatoria recién pudo contar lo que había sucedido la mañana del 14 de mayo en Londres. Rodríguez relató que había ido a la casa de su ex pareja para ver a su hijo más pequeño y al llegar lo encontró solo y desnudo. “Dejaba solos a mis hijos; hacía abandono. Siempre le reclamaba por los chicos”, había comentado.
Esa mañana encontró a su ex pareja y juntos, en la moto de Rodríguez, salieron a buscar a una persona por un asunto relacionado con una finca de nogales. En ese trayecto volvió a salir el reclamo por los hijos de la pareja. El acusado aseguró que su ex era una mujer descuidada, que no cocinaba a tiempo y que no mandaba los chicos a la escuela. “A ella no le importaban los chicos. Me dijo que me iba a sacar a mis hijos. Se me hizo todo oscuro. No me acuerdo bien. Me sentía como perdido”, indicó y luego recordó que estaba en su casa, que tenía sangre en su ropa, aunque no se cambió. “Trataba de pensar qué pasó y de recordar”, dijo. Fue arrestado y al otro día se enteró de que su ex pareja y madre de sus cinco hijos estaba muerta.
En esta primera audiencia, se presentaron tres testigos. El testimonio más relevante fue el de Gabriela Soria, una vecina que vio cuando Rodríguez y Cecilia pasaron en moto por frente de su casa y, al cabo de unos minutos, cuando la apuñalaba. La vecina recordó que estaba limpiando su casa y que escuchó unos gritos. “Lo vi que le estaba pegando. No vi el cuchillo. Él la tenía del pelo y ella estaba en el suelo”, relató. Sorprendida por la escena que vio, recordó que le gritó, con el palo de escoba en la mano: “¡Soltala, pelotudo!”. Rodríguez arrojó “algo” por el aire pero la testigo no pudo precisar qué.
La mujer se acercó a Cecilia y la ayudó a ingresarla a su casa. “Me dijo ‘ayudame’”, contó. Dentro de su casa, trató de asistirla. “Me falta el aire… Cerrá la puerta porque va a volver”, recordó que le dijo Cecilia. Con un hilito de voz volvió a decirle “me falta el aire”. La testigo intentó pedir ayuda pero en la calle no había nadie. Tampoco tenía teléfono fijo ni celular para llamar a una ambulancia.
De repente, sonó el celular de Cecilia. La testigo lo tomó y vio que llamaba “Miguel”. Le preguntó si podía atender y Cecilia, con la cabeza, le hizo el gesto de “no”. Soria contó que la mujer se quejaba mucho; le levantó la remera y advirtió que tenía dos cortes en el abdomen. “Se le veían los intestinos”, aseguró.
A preguntas de las partes, precisó que cuando vio a Rodríguez atacando a Cecilia, “él se limpió la mano como si no hubiera hecho nada malo, como que no tuvo piedad; no le importó lo que hizo”.
También recordó que Cecilia casi no tenía voz cuando llegó a decir que quien la atacó fue “Miguel”.
Otros testigos
A su turno, se presentaron Juan Díaz y Ramón Pereyra, ambos empleados de la Policía. Díaz recordó que Soria le informó que había en su casa una mujer que se estaba desangrando. “Vimos a una mujer toda cubierta de sangre. No pude identificarla”, remarcó. Luego, con los datos del agresor, salió a buscarlo. Recordó que fue a la casa de Rodríguez y que lo encontró en el fondo. El sospechoso intentó salir pero afuera lo espera el móvil policial con otros uniformados. “Él estaba tranquilo. No dijo nada”, señaló.
El policía Pereyra recordó que anteriormente Rodríguez había estado preso por un hecho de violencia con Cecilia. Cuando lo detuvieron, recordó que el sospechoso tenía puesta una campera pero no aclaró si era para abrigarse o para cubrir las manchas que tenía en su ropa.
El debate pasó a un cuarto intermedio y se reanuda hoy a las 9.