En una jornada fue juzgada Roxana Vanesa García en el Tribunal Oral Federal (TOF). La joven estaba imputada por el delito de “transporte de estupefacientes”. El fiscal federal Rafael Vehils Ruiz había solicitado una pena de cuatro años pero Claudio Contreras, defensor de la acusada, pidió que su defendida sea absuelta o, en su defecto, que recibiera el castigo mínimo.
El juez federal Adolfo Raúl Guzmán condenó a García a la pena de cuatro años de prisión. A la vez, dispuso que la joven continuara con un tratamiento de rehabilitación porque confesó ser consumidora.
El hecho que se le endilgó se registró el 18 de noviembre de 2016. García había recibido una encomienda y dentro de ese paquete había 90 dosis de LSD. Desde entonces, está privada de la libertad en el Correccional de Mujeres.
En su alegato, el fiscal federal consideró que la acusada mintió con afán de defenderse. “Es claro que hay una mentira tras otra. El socio la abandonó a la buena de Dios. Nadie retira una encomienda por presión”, consideró. A la vez, valoró que la acusada se había reconocido como consumidora y que había colaborado en la investigación.
A su turno, el defensor Contreras señaló que la prueba en contra de su defendida no se acercaba a la certeza requerida en esta instancia para una condena. Detalló que su defendida desconocía sobre el contenido de la encomienda, que prestó colaboración y que no puso resistencia. Para el abogado, se trató de una investigación pobre que lleva a que la versión de su patrocinada sea creíble.
Al escuchar los alegatos, la acusada expresó que “no comercializaba”. Luego se pasó a un cuarto intermedio hasta las 13.45, momento en que el magistrado dio a conocer su veredicto condenatorio.
Adicción
Frente al juez federal Guzmán, Roxana García se reconoció como consumidora. “Vivía sola… Alquilaba un local. Tenía la casa donde crecí, que pertenece a mis abuelos, la cual alquilo. No me hacía falta la venta para subsistir”, aseguró. Recordó que su familia era muy humilde y a los 15 años se propuso conocer a su mamá biológica. “Fue muy traumático porque recibí un rechazo. Fue una desilusión muy grande. Comenzó mi depresión a partir de ahí y la única salida que encontré fue ésa.
Me alejé muchísimo de mi familia. Tuve relaciones caóticas. Estuve con un chico cocainómano. Mi última relación fue una de las más buenas. Mi ex pareja me contenía muchísimo y por él había podido dejar de consumir por seis meses”, recordó.
Esta relación terminó en octubre de 2016 y tuvo una fuerte recaída. La depresión y el consumo eran intensos. “No me puedo hacer cargo de algo que nunca vendí y nunca vendería. En mi estado depresivo sí fue una salida para mí pero me perjudiqué”, admitió.