Tiempos modernos y violentos y todavía quedan guapos y compadritos que se invitan a pelear, a puño limpio, en la calle. En la zona sur, donde se encuentran algunos de los barrios más populosos, las grescas entre vecinos pareciera que se convirtieron en el pan de cada día.
Fuentes policiales indicaron que el jueves por la tarde, apenas pasadas las 17, mientras efectivos de la Comisaría Novena realizaban recorridos de prevención por inmediaciones al barrio San Antonio Sur, aprehendieron a un joven de apellido Galindez, de 21 años, quien circulaba a bordo de una motocicleta Mondial 110 cc. Los policías le habían pedido la documentación personal y la del rodado, el joven con una maniobra rápida, sacó del compartimiento de la moto una maza con la que los atacó.
Uno de los uniformados recibió un fuerte golpe en el brazo, dado que se protegió para no ser golpeado en la cabeza. Tras la agresión, la maza quedó en calidad de secuestro al igual que la motocicleta. Finalmente fue aprehendido y trasladado a la seccional, quedando a disposición de la Fiscalía de Instrucción Nº 6, a cargo del fiscal, Marcelo Sago, quien impartió las medidas a seguir. Por su parte, los policías radicaron la denuncia penal correspondiente en la Unidad Judicial Nº 9.
De acuerdo con fuentes consultadas por El Ancasti, en los últimos meses se recibieron muchas denuncias por vandalismo y cuando los policías intervienen, en ocasiones resultan heridos, en esa jurisdicción. Muchas de las denuncias señalan al Polideportivo Sur como el principal punto de reclamo.
Según detallaron, surgen peleas entre “la changada” de los barrios de este sector. Días pasados, hubo una reunión con los residentes del Barrio 18 Viviendas. En ese encuentro, además de los hechos de violencia y vandalismo, remarcaron que es preocupante el consumo de estupefacientes en chicos y adultos. El pegamento, por su bajo costo y su fácil acceso, es lo que más se consume.
Cita violenta
Como sucedía en otros tiempos, “la changada” se convoca para pelearse a las piñas, a puño limpio y cuando se arma la batahola, mientras algunos están trenzados, otros arrojan piedras. Las grescas entre barriadas ya son costumbre en la zona sur capitalina. Los ‘guapos’ tienen entre 14 y 26 años, aproximadamente. Muchas veces, están ‘incitados’ por el ‘ayudín’ de alguna sustancia, como el pegamento. Según se informó, en ocasiones son los ‘changos’ más chicos, de entre 12 y 14 años que invitan a pelear a los muchachos de entre 25 y 26 años.
Uno de los casos más recientes se registró hace poco más de 10 días. El 14 de mayo, personal de la Comisaría Novena intervino en un requerimiento, por una gresca. Un sujeto de 26 años resultó seriamente herido, con traumatismo de cráneo y fractura de tabique.
Las peleas entre vecinos como las grescas callejeras registran trágicos antecedentes, entre civiles y uniformados, con víctimas fatales de por medio. Cuando las diferencias no se resuelven con palabras, interviene la violencia y luego es tarde para lamentarse. Además, deben considerarse los daños hacia la propiedad e incluso hacia bienes del estado que, en definitiva, pertenece a todos los ciudadanos, como los espacios públicos (plazas, escuelas y hospitales).
Antecedente de un policía herido
Durante la primera quincena de enero, un policía de 36 años fue atacado por dos malhechores. El uniformado intervenía en un procedimiento policial, con un robo de contexto. Había sucedido en el barrio San Jorge, en la zona sur de la Capital. De acuerdo con información a la que accedió este diario, el uniformado radicó la denuncia penal en la Unidad Judicial Nº 9, en la jurisdicción donde se desencadenaron los hechos. El policía presentó la denuncia contra dos jóvenes, de apellido Mendoza y Gómez. Según se pudo saber, precisó que se encontraba de servicio y que tras una llamada de alarma, concurrió a un domicilio del barrio San Jorge. Al momento de llegar a un requerimiento por un intento de robo con uso de armas, quizá por acto reflejo tomó el recaudó de reducir a los acusados, pero los dos sospechosos se resistieron. Uno de ellos sacó un cuchillo e intentó agredirlo. Afortunadamente, no logró su cometido.