domingo 5 de febrero de 2023

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EL NIÑO QUE SE DROGABA Y SOÑABA CON JUGUETES

La historia de “Santino”: crónica de un fracaso anunciado

Hoy tiene 15 años y desde los ocho está judicializado. Es adicto a las drogas y está en riesgo social.

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Por Redacción El Ancasti

Santino” es un adolescente de 15 años. “Santino” no se llama así; es un nombre ficticio para preservar su identidad y, al mismo tiempo, para ser identificado como una persona. Su verdadero nombre está oculto en unas iniciales escritas en expedientes del Juzgados de Menores y del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes. “Santino” es un nombre para visibilizar su vida y contar su historia.

Corría el año 2009 y este fuero, por disposición de la Ley 5.292, ya no debía ostentar la competencia asistencial. El Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia tenía que determinar el órgano de gestión de competencia asistencial correspondiente que debía ajustarse a los parámetros establecidos en la Convención de los Derechos del Niño y la Ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Chicos y Chicas. Desde pequeño ya conocía los pasillos del Juzgado de Menores. “Santino”, con ocho años, comenzó a tener un consumo problemático de sustancias. Se inició con pegamento, marihuana y psicofármacos. Su situación familiar era bastante complicada. No había dudas de que era un niño en riesgo.

El tiempo corría y “Santino” no tenía mejoras, por el contrario, fue de mal en peor. En 2013, su historia se hizo pública. Tenía 10 años y había contado que cada vez que consumía “soñaba con comida y juguetes”. En paralelo, entraba en vigencia la Ley Provincial de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes. La Subsecretaría de Familia es el organismo designado para dar cumplimiento con la norma provincial.

“Santino” recorría el peligroso camino de las adicciones y luego entró en conflicto con la Ley Penal. Era el año 2014 y su mamá había expresado que su hijo “se está muriendo todos los días” por las drogas. También había contado que su pequeño hijo solamente recibía atención por parte de un equipo de profesionales del Centro Integral de Salud (CIS, ex Humaraya), que lo asistía dos veces por semana en su domicilio. “A mi hijo le hace falta una buena internación pero no hay un lugar”, había indicado. En este sentido, había destacado que, por entonces, en el Hospital de Niños Eva Perón no hay espacio ni profesionales y en el CIS solamente admiten a adolescentes a partir de los 15 años.

“No pueden internarlo para que se desintoxique, pueda volver a ser un niño normal y realizar actividades. Por lo que él está atravesando no puede ir a la escuela. Es un chico que a veces tiene crisis. Está consumiendo mucho, todos los días. Él roba para comprar pegamento”, había reconocido.

Se convirtió en un chico infractor. El Juzgado de Menores comenzó a intervenir pero por su edad “Santino” no era punible. El encierro como castigo no era solución y el juez de Menores Rodrigo Morabito entendió que por su situación el Sistema de Protección debía tomar medidas. En septiembre de 2014, emitió el primer fallo sobre la necesidad urgente de intervención y compromiso estatal para una efectiva protección integral.

El informe de una trabajadora social, a la que Diario El Ancasti tuvo acceso, señaló que quizá el principal problema de “Santino” sea que “no hay familia ni referente”. Su familia tenía una economía de subsistencia, con un ingreso inestable e insuficiente. Si bien sus padres reconocían la situación en la que se encontraba su hijo, se observaban “dificultades en los vínculos primarios”, lo cual produce una situación disfuncional. Según el informe, la internación, en este caso, es otro modo de abandono.

El informe de "Santino" remarcó que se observa una ausencia de la imagen y rol paterno y una mínima contención materna; falta de principios éticos y morales y un entorno socioambiental desfavorecedor, entre otros aspectos.

En 2015, bajo los efectos de estupefacientes, “Santino” había robado un oso de peluche de la Terminal de Ómnibus. El gabinete social había anunciado su derivación a otra provincia para su tratamiento de rehabilitación pero el traslado jamás se concretó. En noviembre fue internado en el Centro de Admisión y Derivación (CAD) -único establecimiento que el gabinete social dispuso para brindarle un tratamiento a este niño-. Ese año "Santino" tuvo varios retrocesos pese a estar bajo el cuidado del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes. A menudo, caminaba por los pasillos del Juzgado de Menores porque volvía por robos y hurtos contra la propiedad.

Entre caídas y más recaídas

En los últimos años, la vida de "Santino" se convirtió en una mala suerte de círculo vicioso, una ruleta rusa, entre las caídas en el Juzgado de Menores por distintos delitos y las recaídas por adicciones. El juez Morabito destacó que, solamente en la última semana, “Santino” había ingresado cuatro veces al Juzgado de Menores por dos robos y dos hurtos. El lunes por la tarde “Santino” estaba en su casa, en la zona sur de la ciudad. Habría intentado encender un cigarrillo pero por una supuesta gran ingesta de pegamento se habría prendido fuego y se habría autolesionado. Lo llevaron al Hospital Interzonal de Niños Eva Perón, donde permanece internado con quemaduras en brazos y piernas, con pronóstico reservado, hasta el cierre de esta edición. Morabito había recordado que semanas atrás había convocado a referentes de los ministerio de Salud y Desarrollo Social a fin de acordar un abordaje integral para él, pero solo el gabinete sanitario había enviado un representante. El magistrado remarcó que hubo varias reuniones con el gabinete social porque “Santino” es riesgoso para sí mismo y para terceros. Fallos posteriores al de 2014 insistieron en una intervención inmediata para dictar urgentes medidas de protección.

La historia de "Santino" puede ser la misma historia de otros chicos que viven en una situación de vulnerabilidad social. El Sistema de Protección está vigente, los fallos están escritos pero muchos niños, niñas y adolescentes continúan en riesgo.

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Ángel Agüero, jefe de la Policía de Catamarca. 

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