A pesar que logró salvar su vida y la de sus hijos, su lucha por justicia recién empieza. El hecho de violencia de género sucedió el pasado 3 de marzo, en la localidad de San José, departamento Santa María; su ex pareja llegó al amanecer a su casa donde aún dormía junto con sus niños. El hombre ingresó y comenzó a rociar con combustible el interior de la vivienda; también alcanzó a rociarla a ella.
Empezaron a forcejear y, a los gritos, la joven madre despertó a los chicos para que salieran de la casa. El hijo mayor logró abrir la puerta y ni bien terminaron de cruzarla, su ex pareja tiró un encendedor. La casa se incendió y quedó inhabitable. De milagro, no hubo que lamentar una muerte.
Por este hecho, un hombre de 31 años, la ex pareja de esta mujer, quedó detenido. El fiscal de la Cuarta Circunscripción Judicial Marcelo González solo lo imputó por el incendio. Si bien en su momento fue detenido, el miércoles a última hora recuperó la libertad. Ahora la mujer exige el cambio de carátula a “homicidio en grado de tentativa”.
En una charla con El Ancasti, la mujer contó que no fue notificada al respecto. “El fiscal lo imputó por el incendio, nada más. No quería cambiar la carátula por el intento de homicidio. Él intentó matarnos; intentó prender fuego la casa estando nosotros adentro. El fiscal no quiere y lo dejó como incendio”, remarcó.
Ahora, la mujer y madre de tres niños pequeños siente temor a posibles represalias. Como su casa quedó inhabitable, debió mudarse junto con un familiar. “Tengo miedo porque tengo que estar con mis nenes, adentro. Estoy en la casa de un familiar, en una habitación. Estamos amontonados”, indicó.
También comentó que al día siguiente de haber recuperado la libertad, vio el auto de su ex pareja merodeando por la casa donde vive ahora con sus hijos. “Anoche –por el jueves-, cerca de las 22, se cruzaba en el auto, por la calle (es un pasaje). El auto era de él aunque no sabemos si era él”, aclaró.
Sobre su situación, indicó que al margen de no tener un lugar propio donde vivir con sus niños, no puede conseguir trabajo. Pese a su situación de vulnerabilidad, hasta el momento no recibió ningún tipo de ayuda ni de contención para ella o para sus hijos de parte de la Municipalidad o del Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes.
“Una vez, él me fracturó la mano y me hicieron una cirugía. Después de eso, hice unos trámites por una pensión. No lo pueden dejar de la nada y sin avisar. Él anda como si nada, se pasea por todos lados. Para mí no está bien; es una burla lo que está haciendo”, expresó.
Fuego
“Entró a los gritos. ‘Levantate, hija de p*ta’, me dijo. Decía que si él no vivía en la casa, nadie iba a vivir ahí. Me decía que tenía el cuello marcado y que me tapaba con maquillaje y un montón de cosas más. Cuando terminamos de cruzar la puerta, él tiró el encendedor”, había recordado la joven mujer de 28 años que estuvo a punto de ser incendiada por su ex pareja y padre de dos de sus tres hijos. Sucedió en San José, Santa María, el sábado 3 de marzo, al amanecer.
La joven madre había contado a El Ancasti que su ex pareja, un hombre de 31 años, había ingresado a la casa por la fuerza; había arrojado piedras desde la calle. “Siento que vuelan vidrios de la habitación. Veo que entró con un bidón de nafta y un encendedor en la mano”, había detallado.
Empezaron los gritos y el hombre roció con nafta todo lo que encontraba a su paso. Bañó con combustible a su ex mujer; ella gritó para que sus hijos se levantaran y pudieran escapar. Ambos forcejearon pero ella pudo salir de esa situación. Su hijo logró abrir la puerta; escaparon los tres niños y la mujer. Luego empezó el incendio.
Si bien quedó detenido por varios días, se sabía que había una posibilidad que de un momento a otro recuperara la libertad. La mujer había indicado que el fiscal Marcelo González en un principio lo iba a imputar por homicidio en grado de tentativa, pero finalmente, solo lo imputó por el incendio. “Pedí que no lo liberaran porque no estoy de acuerdo. Tengo miedo de que nos haga algo”, había expresado a los pocos días del incendio.
La violencia no es reciente. Recordó que hace cinco años, cuando eran pareja, le quebró la mano. “Empezaron la violencia, los insultos y las agresiones. Una vez me ahorcó; me agarró del cuello y me asfixiaba; mi hijo más grande me ayudó para que me soltara. Con los chicos es agresivo con las palabras, los insulta o trata de burros”, comentó.