Se inició la tercera jornada por la causa de “trata de personas” en el Tribunal Oral Federal (TOF). Celia Aparecida Moreira Pinheiro es la única imputada, una ciudadana brasilera de 40 años. Siete testigos se presentaron y ante el juez federal José Camilo Quiroga Uriburu, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz y el defensor de la imputada Asim Assad contaron lo que sucedió en febrero de 2014, durante el procedimiento en la whiskería La Torre. El local está ubicado sobre la Ruta Nacional Nº 60, en Tinogasta, en cercanías a la zona urbana.
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Advirtieron posible connivencia para proteger el prostíbulo
Ana María Contrera, presidente de la ONG “No a Trata de Personas” contó que la noche prevista para el operativo, La Torre se encontraba cerrada, por lo que se postergó un día. Según su declaración, si el local permanecía cerrado, el allanamiento iba a fracasar, por lo que estimó que hubo una posible connivencia para el encubrimiento.
El fiscal federal solicitó que se remitieran las pruebas al respecto. Al mismo tiempo, pidió que se iniciara una investigación.
A su turno, el gendarme Nazareno Vargas declaró que fue el primero en ingresar al inmueble. Entró a una habitación y vio a un hombre semidesnudo “preparado para el acto sexual” y a una mujer “liviana de ropa”. Describió el lugar y precisó que había ocho hombres.
Luego, tuvo la palabra el policía Alexis Maximiliano Cejas. Recordó que la noche del procedimiento vio a la acusada en el local. “Ella nos recibió. No se negó al procedimiento”, indicó. Con Moreira Pinheiro estaba Carlos Aurelio Palacios, dueño del local –quien falleció pocos años después-. Describió que las mujeres que allí estaban vestían “polleras cortas y tops”. Dentro había hombres y afuera, autos. En el operativo se secuestró dinero, el libro de pases (donde se anota el nombre de las mujeres y los clientes) y preservativos.
Entre los testigos que fueron citados y no se presentaron, estaba el policía Walter Orlando Pereyra. Dada su ausencia, su testimonio será incorporado por lectura.
De esta manera, se cerró la etapa de testimonios y se pasó a un cuarto intermedio, hasta la próxima semana. El fiscal federal y defensor plantearán sus alegatos y posiblemente haya sentencia.
Cooperativa
La semana pasada inició el debate. En la primera jornada la acusada se defendió y se declaró inocente. “Trabajaba tanto como las mujeres. Trabajábamos juntas y no le sacaba la plata”, aseguró. Recordó que el primer dueño era Carlos Aurelio Palacios pero al morir él, “hicimos una sociedad con las mujeres”. Por ello, expresó que no se sentía “tan culpable” de lo que se la acusaba. “No es tan así”, advirtió.
Junto con las mujeres “hacíamos pases y copas. El trabajo sexual lo hacía la que quería”.