A diario, en las Cámara Penales se desarrollan debates por distintos delitos. Algunos tienen más impacto que otros pero, de acuerdo con un muestreo realizado en uno de los tribunales, se advirtió que las mujeres muy pocas veces se sientan en el banquillo de los acusados.
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Es bajo el número de mujeres que ocupan el banquillo de los acusados
Según los datos parciales obtenidos, de 1040 debates realizados entre 2008 a 2017, no llegan a 30 las mujeres debieron enfrentar uno. Entre 2008 y 2010, de entre 300 casos, 17 mujeres llegaron imputadas, la mayoría por los delitos de “estafa”, “robo”, “lesiones”, “falso testimonio” y, casi excepcionalmente, “homicidio”. Con el correr del tiempo, el número comenzó a bajar, a tal punto que en 2015 solo dos mujeres acusadas ingresaron a este tribunal.
En materia de estadísticas, un informe del Poder Judicial, presentado el año pasado, indicó que en esta misma Cámara Penal durante 2016 hubo 94 debates. Es decir, por año se realizan 100 debates –a los que se le deben sumar las audiencias por suspensión del juicio a prueba, más conocida como ‘probation’-, en una década son unos mil debates y en este tiempo, menos de 30 mujeres llegaron acusadas. Al margen, quedan los veredictos, sean absolutorios o con condena en suspenso o de prisión efectiva.
En el ámbito federal, el año pasado en el Tribunal Oral Federal se concretaron casi 40 debates y 10 mujeres tuvieron veredicto condenatorio. Fue 2017 el año con mayor condena de mujeres vinculadas con el narcotráfico. Otras dos mujeres fueron condenadas en el marco de la Ley Nacional de Trata de Personas.
“Siempre están metidas con alguien más. Hay de todos. Los partícipes de los hechos siempre son familiares, por lo general. No hay casos de una mujer que venda sola; siempre es con el marido o la pareja, el hermano o el padre. Así es siempre”, remarcó el juez federal Juan Carlos Reynaga. En cuanto al delito, destacó que las mujeres suelen formar parte de los eslabones más débiles. “La pena generalmente para la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización arranca en cuatro años. Algunos casos con vinculación con otra gente tuvieron 12 años; en otros casos se dieron ocho años o la mínima”, detalló. Según Reynaga, en la mayoría de las causas, en la que una mujer se ve involucrada, son ‘primarias’ es decir, se trató de la primera vez que una mujer se dedicaba a la venta de droga.
Actualmente, en el Correccional de Mujeres, unas 20 mujeres se encuentran alojadas, la mayoría con causas federales. En contraste, la mayor cantidad de víctimas de distintos delitos, desde amenazas, lesiones, robos y homicidios, son mujeres.
Perpetuas
El año pasado, dos debates causaron impacto social por la brutalidad del crimen. Se trataron de los homicidios de Ignacio Reinard Burchakchi, ocurrido en abril de 2015 y el de Jorge Mauricio Herrera, en julio de 2016. En ambos casos, dos mujeres participaron en el crimen y las víctimas murieron apuñaladas.
En abril, la Cámara Penal de Primera Nominación condenó a Sofía Beltramello y a su primo Marcos Beltramello a prisión perpetua por la muerte de Burchakchi. En el fundamento de la condena se precisó que en este luctuoso hecho “nada fue al azar”. Para el tribunal, “todo estuvo pensado y calculado con los errores propios de los inexpertos pero sin dejar nada al azar”.
En octubre, la Cámara Penal de Tercera Nominación condenó a prisión perpetua a Yésica Paola Ferreyra y a Ángel Ariel Leguizamón por el crimen de Herrera. De acuerdo con la fundamentación de la sentencia, se trató de un crimen planificado. “Ambos imputados fueron cobardes y traidores en su accionar, toda vez que se arremetió contra una persona indefensa, por lo que lo considero con un alto grado de peligrosidad criminal”, describió.