Nuevamente un procedimiento judicial terminó con una situación fuera de cálculo. El saldo: un joven que debió ser hospitalizado. El martes por la mañana se realizaba un procedimiento judicial en el barrio Altos de Choya, en la zona norte de la Capital. En medio del allanamiento, un joven de apellido Ortega, de aproximadamente 20 años, se tragó una bochita que contenía marihuana.
Inmediatamente el muchacho debió ser llevado al Hospital San Juan Bautista, donde se le realizaron los estudios correspondientes.
No es la primera vez que sucede. La semana pasada en la zona sur de la ciudad, un joven de apellido Soto, de 27 años, mientras se realizaba un allanamiento por un celular denunciado como robado, el sospechoso se tragó una bolsa de nailon que contenía cocaína. Sobre este joven pesaba un pedido de arresto. Se trata de un conocido en el ambiente del hampa, quien ya cuenta con antecedentes en su contra.
Ingesta extraña
La práctica es conocida como “body paker”. Las víctimas más comunes suelen ser las “mulas”, persona-envase que utiliza su cuerpo para traficar droga. Por lo general, ingieren más de una cápsula y según los especialistas cuando uno de los envoltorios se rompe la defunción está casi asegurada. Explicaron que la gravedad depende, sobre todo, de la cantidad de cocaína que se libere en una bolsa rota. “Una dosis normal de cocaína puede oscilar entre 50 y100 mg, por lo que no es lo mismo la rotura de una bolsa de 2 gramos (20 a 40 dosis) que de 50 gramos (500 a 1000 dosis)", se remarcó.