Una mujer, de 20 años, denunció a su ex pareja, de 28 años, "quien se fue de casa por problemas de infidelidad", por violento y por llevarse la cabra de sus hijas.
Una mujer, de 20 años, denunció a su ex pareja, de 28 años, "quien se fue de casa por problemas de infidelidad", por violento y por llevarse la cabra de sus hijas.
En su relato, la progenitora explicó que mantuvo una relación de ocho años con el sujeto y que la dio por finalizada hace aproximadamente dos semanas, porque "me cansó". Indicó que convivieron cerca de siete años en la casa de su madre -ubicada en la zona norte de la ciudad-, para luego pasar a vivir en un barrio ubicado en la zona sur de la Capital "hasta hace dos semanas, en que se fue de la casa por problemas de infidelidades. Le solicité que se retire y accedió. Pero regresa constantemente", comentó.
Dijo que como fruto de la relación nacieron tres hijas de 6, 5 y 3 años -con quienes convive- y que presenciaron los violentos hechos que involucraron al caprino en cuestión.
El jueves a las 15.30 cuando cocinaba en su casa ubicada de la zona sur, escuchó gritos que provenían desde la calle y al asomarse por una ventana, corroboró que se trataba de su ex, quien al divisarla la insultó a viva voz. Ante la indiferencia de la madre de sus hijos, el hombre ingresó al jardín delantero de la vivienda donde había atada una cabra, la desató y la cargó en el remís, en el cual había llegado.
La mujer le recriminó por su inescrupuloso accionar y al griterío de los adultos se sumó le balido del caprino y el lamento de las niñas que en medio de llantos suplicaban para que no se lleve al animal, que pertenecía a una de ellas. El hombre, cargando al animal, se trasladó hasta su vivienda de zona norte, pero por detrás, su ex pareja lo seguía para recuperar la mascota.
Durante el viaje ella se cruzó con un móvil de la comisaría Séptima y tras interceptarlo, informó a los agentes lo que estaba sucediendo y solicitó su intervención.
Según su relato, los numerarios concurrieron a la casa de su ex pareja. Minutos después regresaron a donde ella estaba le dijeron: “Salí de acá. Tenés medidas restrictivas”, por lo que se retiró del lugar. Sin embargo, el viernes a las 19 el violento regresó a la casa “en completo estado de ebriedad y se metió a dormir. No dijo nada por los hechos de violencia que protagonizó", finalizó.