Broma pesada El jueves pasado, una joven de 29 años, propietaria de una fábrica de sandwiches, se presentó en la Unidad Judicial Nº 5 y denunció que el día anterior recibió una llamada telefónica desde un número desconocido. Un hombre se había identificado como “intendente Verón” y encargó 120 paquetes de sandwiches de miga para ese día, a las 22. Para cumplir con el pedido, la mujer invirtió $16.000 pero, al momento de concretar la entrega, no pudo ubicar al “intendente Verón” ni tampoco recibir el pago por el trabajo realizado. Según denunció, sospecha de un interno del Servicio Penitenciario.
Sin perro El jueves, en Fray Mamerto Esquiú, un hombre (37) denunció a una mujer en la Unidad Judicial Nº 11. Remarcó que es el dueño de un perro cruza con boxer y que se lo prestó a esta mujer. Según dijo, ella pretendía adoptar una mascota y quería ver si se acostumbraba al animal. El dueño había acordado pasar por la casa de la mujer para saber cómo estaba el perro pero, al llegar, nadie lo atendió. La llamó por teléfono y la denunciada le manifestó que no se lo devolvería.
La patrona En otro orden, según una denuncia en la Unidad Judicial Nº 5, en un barrio de la zona alta, una mujer (44) denunció a su empleada doméstica. En la denuncia asentó que la mujer trabaja para ella desde hace cuatro años y que sospecha que le sustrajo ropa y alhajas, aunque no pudo precisar la fecha. Su hija adolescente le comentó que había visto en el perfil de Facebook de la empleada fotos en las que exhibía una prenda de vestir parecida a la de su mamá.