La segunda audiencia en el debate por la muerte del adolescente Ariel Fuenzalida (17) se reanudó ayer, con la declaración de más testigos. En la madrugada del 16 de diciembre de 2015, en Andalgalá, el joven falleció por el disparo de una escopeta Ithaca, que portaba el agente Omar Vergara, imputado por “homicidio agravado por ser integrante de una fuerza de seguridad”.
Cinco testigos se presentaron en la Cámara Penal de Segunda Nominación, de los cuales dos manifestaron ante los jueces Luis Guillamondegui, Jorge Álvarez Morales y Rodolfo Bustamante, que hubo una irregularidad en el procedimiento policial, realizado esa madrugada.
Graciela Lizárraga, policía con rango de agente, era la radioperadora en la Comisaría de Andalgalá. De acuerdo con su declaración, Vergara y sus compañeros salieron a un requerimiento por un delito contra la propiedad, en el que Ariel Fuenzalida junto con Axel Ayosa eran los sospechosos. Habrían tardado unos 15 minutos cuando uno de los policías del requerimiento le había pedido que llamara al oficial de servicio, Flavio Ignes, “porque había pasado algo grave”. Lizárraga lo buscó por las oficinas de la Comisaría y no lo encontró. Lo llamó a su teléfono personal. “Estaba en su casa y pidió que el móvil vaya a buscarlo. Vive como a dos kilómetros de la Comisaría”, relató.
A preguntas del fiscal Gustavo Bergesio, la radioperadora consideró que Ignes “debió haber estado en la guardia porque estaba de servicio”. En la primera audiencia, los primeros testigos, ex compañeros de Vergara, habían indicado que un oficial de servicio da las directivas ante un requerimiento. “Hoy, cuando salen los móviles y se usan las Ithacas, sí sale un oficial, a raíz de esto”, contó.
El policía Juan Romero, que también estuvo en ese operativo, contó que “no es normal que salga una comisión sin oficial de servicio. Ameritaba la presencia del oficial”.
A su turno, declaró la testigo Natalia Sánchez, nieta de la mujer en cuya casa Ayosa y Fuenzalida habían ingresado a cometer un ilícito. La casa de esta joven se encuentra a casi cuatro cuadras de la casa de su abuela. Esa mañana, la habían llamado para pedirle que se hiciera presente en la casa de su abuela porque se había producido un robo y había una persona muerta. Cuando la joven llegó a la casa de su abuela y se dio con todo un despliegue policial, llegó a escuchar que circulaba un comentario: “el procedimiento (policial) estaba mal hecho, dijo la fiscal”, recordó Sánchez. Tras el comentario, se decía que “estaba mal hecho porque no estaba el oficial de servicio”, detalló.
El compañero
El último testigo fue Axel Ayosa, el compañero del adolescente Fuenzalida en el ilícito contra la propiedad de la familia Sánchez. Por esoe hecho, Ayosa se encuentra imputado y se estima que su causa pronto llegaría a debate. Dada esta situación, a efectos de no vulnerar su derecho a la defensa, Ayosa solo debía responder por el hecho de estar, junto con Fuenzalida, escondidos bajo un auto.
El testigo contó que esa noche ambos habían tomado alcohol “con pastillas”. “No recuerdo bien. Estaba bajo un auto. Fuenzalida quiso hacer lo mismo pero no pudo. Estaba bajito (el auto). ‘Correte”, me decía. Sentí un disparo y veo a Ariel tirado. Escucho que alguien pegunta ‘¿qué pasó?’ y otra persona responde ‘se me escapó el disparo’”, detalló. Luego, Ayosa fue llevado a la Comisaría, donde se quedó dormido y despertó en un calabozo. No sabía que su amigo había fallecido. Se enteró después de un par de días, cuando lo llamaron a declarar por lo sucedido.
Sin espacio
En relación con el estrecho espacio –un auto, estacionado en garaje, a menos de un metro de una pared- donde Fuenzalida se ocultó, Romero en su declaración contó que cuando el enfermero manipuló el cuerpo de este adolescente, “apenas entraba un hombre”. A preguntas de la querella, a cargo de Silvia Barrientos, el policía indicó no se podía maniobrar la tabla para poner el cuerpo y llevarlo hasta la camilla.
En cuanto a la capacitación, el abogado defensor Víctor García insistió en la capacitación que reciben los suboficiales. “A veces, se aprende por las charlas y de la experiencia de otros. Se aprendía en la calle”, comentó.
El debate pasó a un cuarto intermedio para hoy. Se esperan más testigos que den su versión de lo sucedido.