Tres agentes de la Guardia Urbana Municipal de Fray Mamerto Esquiú fueron suspendidos por dejar un móvil con la ventanilla baja y la llave puesta para ir a una panchería y al salir a buscarlo se desesperaron porque creían que se lo habían robado. Sin embargo, fue el propio director de la Guardia Urbana, que pasaba por el lugar, quien tuvo que resguardar el vehículo de un posible robo y llevarlo a la comisaría.
Se trata de dos agentes femeninos y un masculino, que el lunes a la noche se dirigieron a un local de venta de comida, ubicado en la calle Luis Beltrán y Alfonso Carrizo, de la localidad de San Antonio, por un supuesto llamado de la propietaria, asustada por la presencia de personas circulando en actitud sospechosa a bordo de motos.
No obstante, hay otra versión, totalmente diferente, brindada por la comerciante a la prensa (ver aparte).
En esta línea, José Oscar Balverdi, director de la Guardia Urbana, contó a El Ancasti los pormenores de lo ocurrido y se mostró enardecido.
"Hubo por parte del personal un acto de inconducta, de indisciplina, de no haber actuado como corresponde, porque ellos tienen un protocolo a seguir, y por ninguna causa o situación, o lo que quieran, pueden abandonar un elemento que es de la Guardia Urbana y patrimonio de todos nosotros", inició.
Balverdi relató que circulaba, como suele hacerlo para controlar la labor de los agentes, y observó el móvil.
"Vi que el móvil tenía una de las ventanas semibajadas, adentro la llave puesta y no había personal nuestro cerca. Y ante esto lo llevé hasta la comisaría, que está a tres cuadras de ahí”, sintetizó.
En este contexto, Balverdi aclaró que los agentes fueron "suspendidos de su cargo” por el término de 20 a 30 días "hasta que se sustancie el sumario correspondiente”, y no descartó la posibilidad de medidas más severas.
"Es un hecho bastante grave y en el departamento jurídico verán qué hacer, porque como son contratados, pueden darles de baja o no. Lo que nosotros tratamos de cuidar es que estos hechos no ocurran. Hacia allí apuntamos. Ellos deben estar siendo notificados (por ayer) porque pasan a suspensión preventivamente”, ratificó.
La defensa
Según Balverdi, los tres agentes intentaron una defensa de su accionar bastante endeble. "Ellos elevaron un informe donde aducen que los habían llamado a ese lugar porque había personas sospechosas, que es (por el informe) bastante irrisorio, porque además saben que no están preparados para actuar en esa situación”, recalcó.
Por otro lado, Balverdi remarcó la gravedad del hecho, teniendo en cuenta la inseguridad que existe en la zona. "Es un desconocimiento de ellos este acto, que pudo haber sido gravísimo, porque nosotros en ese lugar tenemos gente con antecedentes de robos, e iba a ser muy fácil para ellos robarlo. No sé si fueron a comprar panchos, si no fueron, si los llamaron o no los llamaron. Lo que sí observé es esa situación irregular”, concluyó.
"Ellos se sentaron a comer"
La comerciante dueña de la panchería declaró a Radio Valle Viejo que los agentes fueron a comer y no porque ella los hubiera llamado por temor a supuestos motochorros.
"Yo estaba atendiendo y ellos llegaron, entraron y se sentaron a comer. Después se quisieron ir y no estaba el móvil. No lo encontraban. Uno se fue para el lado de la ruta, después salió mi hijo en la moto y los ayudó a buscar. Las chicas se fueron para la comisaría", subrayó.
Luego, siempre según la versión de la mujer, los uniformados habrían intentado persuadir de dar la versión falsa de presencia de motochorros en la zona, que la motivó a llamarlos para pedirles ayuda.
"Después los tres volvieron con un policía y me dijeron que cuente otra versión, en la que yo estaba sentada afuera y que había visto dos motos 'raras' y que ellos casualmente pasaron y yo los llamé, que se bajaron y el chofer en la desesperación se olvidó la llave adentro. Y entonces que en agradecimiento yo les convidé panchos y por eso estaban adentro", remató.