Flavia Varela, la cadete de policía denunciada por un supuesto robo a un pasajero de un remís la semana pasada, desmintió la acusación en su contra y aclaró que éste tiene antecedentes por falsas denuncias de robo. Al respecto, aseguró que fue el trabajador del volante el que la atacó a ella y a su novio, Germán Tejerina. No obstante, admitió la pelea y la imputación por lesiones que les cupo a ambos.
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"Fue todo un circo, el robo nunca existió y hubo falso testimonio"
“El sábado declaramos en indagatoria y el domingo quedamos en libertad por falta de pruebas y falso testimonio del pasajero. Y es que no había nada. Lo de la imputación de lesiones eso está, porque fue una pelea. Mi novio actuó en legítima defensa. Yo tengo 15 días de reposo (por los golpes del remisero)”, contó la joven en diálogo con El Ancasti.
En este sentido, destacó que tras ser indagada fue dejada en libertad por falta de pruebas y por el falso testimonio del sujeto.
“El pasajero ya es conocido en la Judicial donde nosotros radicamos la denuncia contra el remisero por las lesiones que yo tengo. Ya hay antecedentes de que el hombre es 'fabulero', mentiroso y que anteriormente había denunciado que le habían robado 60 mil pesos, que era mentira. A él lo iban a imputar por falso testimonio", disparó.
Su versión
En este contexto, la joven comentó cómo ocurrió el hecho y aclaró que jamás existió un robo y que fue el remisero quien propició la pelea en la que ella también resultó herida. "Nosotros circulábamos por la calle Vélez Sársfield en nuestro auto. En la calle había muchos baches, que nos obligaron a frenar y mermar la velocidad. El remisero venía a gran velocidad y ahí se topó con nosotros", inició la joven.
"Ahí empezó a los bocinazos para que nos apuremos. Hacía señas desde adentro del auto insultándonos. Allí mi novio baja del auto y decide ir y preguntarle qué le pasaba. Y el que lo comenzó a incitar a pelear era el remisero y le dijo 'ya me voy a bajar y te voy a dar una cag…'. Ahí le digo a mi novio, por favor, subite al auto. Y nos fuimos", añadió.
Sin embargo, la joven cadete de policía aclaró que en ese momento comenzó la pesadilla para ella y su novio. "Nos fuimos y nos estacionamos frente a la casa de los abuelos de mi novio, en el barrio Libertador I. En eso viene el remisero y se frena cruzándole el auto al nuestro estacionado, y le pega una patada al auto", recalcó.
En esta línea, la joven remarcó la participación activa del pasajero en el ataque a su novio. "En ese momento, se bajó el pasajero y lo insultó a mi novio. Él también le pegó a mi novio durante la pelea con el remisero", resaltó.
Olor a alcohol
La joven destacó que tanto el remisero como el pasajero se encontraban en estado de ebriedad al momento del ataque.
"Los dos estaban con olor a alcohol, estaban sacados. Sobre todo el remisero, al que yo trataba de calmar, porque él quería a toda costa pelear con mi novio. Ahí es cuando él me sacó de encima, me dio una patada, me dio un golpe con el brazo, y ahí yo caigo al asfalto", puntualizó.
Además, comentó que el ataque pudo haber sido peor por una piedra que el sujeto le lanzó a su novio. "Cuando mi novio reaccionó, hubo un cruce, se enriedan (sic), y ahí los logramos separar. Pero es en ese momento cuando el remisero agarra una piedra que le lanza y no logra impactar en la cara de mi novio", subrayó.
Para finalizar, la joven agradeció la ayuda de los vecinos, que al momento del ataque "comenzaron a gritarles que se vayan porque ya habían llamado a la Policía. Y cuando nos subimos al auto para irnos, el remisero quería seguir peleando. Es más, cuando nos vamos, y una cuadra o dos más adelante, nos damos cuenta que nos seguía, hasta que en la bomba de agua recién lo perdimos. Lo que queremos aclarar es que fue todo un circo y el robo nunca existió y que además hubo falso testimonio", remató.
La versión de artes marciales y MMA
La cadete de policía desmintió que sea profesional de artes marciales y su novio adepto a la lucha. "Yo no soy profesional de artes marciales, ni él (por su novio) de MMA, como se dijo. Hay testigos y cámaras que lo dicen todo. Y con respecto a la rueda de reconocimiento, era obvio que ellos nos iban a reconocer, porque hubo una pelea", admitió la joven.
"Lo único que queremos es olvidarnos del momento en el que estábamos merendando en la casa de mi hermano en el norte. Y a los 15 minutos llega la Policía, golpeando la puerta preguntando de quién era el auto que estaba estacionado, y nos dicen 'nos van a tener que acompañar a la comisaría'. Y todo para que después quedara demostrado que nunca hubo un asalto, nunca hubo un dinero y nunca una pelea propiciada por nosotros", enfatizó.