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Uno de ellos tenía un antecedente por el mismo delito

Cuñados, condenados a cuatro años por vender estupefacientes

En septiembre del año pasado se encontraron tres kilos de marihuana en el terreno que compartían.
26 de julio de 2017 - 04:06 Por Redacción El Ancasti

Reneé Orlando Barros (35) y José Fernando Contreras (33) son cuñados, compartían un terreno y luego de haberse encontrado tres kilos de marihuana en su predio, ahora deben compartir la misma pena. Ambos fueron condenados por “tenencia de estupefacientes para la comercialización”.

En el Tribunal Oral Federal se desarrolló una audiencia abreviada, presidida por el juez Adolfo Raúl Guzmán. Pablo Vera Aráoz, defensor de Barros, y Víctor García, de Contreras, acordaron con el fiscal Rafael Vehils Ruiz una pena de cuatro años y seis meses para el primero y de cuatro años para el segundo. El magistrado declaró a ambos imputados culpables. A Contreras le fijó una multa de $2.000 y a Barros de $2.500. 

Para Barros, la pena fue un poco mayor porque tenía un antecedente por tenencia simple, de 2012, que se anexó a esta nueva causa. Por ello, desde 2012 a finales de 2014 estuvo privado de la libertad.

El 5 de septiembre de 2016, a través de un operativo policial en un barrio cercano al Cementerio Municipal, se encontraron tres kilos de marihuana en el predio que compartían los cuñados –la hermana de Barros estaba en pareja con Contreras-. Este terreno era un adelanto de herencia de la familia Barros y allí se habían construido dos casas.
El defensor Vera Aráoz indicó que en la parte de su cliente no se encontró esta sustancia. Sin embargo, Barros tiene un antecedente negativo por el mismo delito, reconoció. En la instancia de la última palabra, Barros manifestó haber tenido un consumo problemático de sustancias y aseguró haber superado esa situación. También comentó que se encuentra en tratamiento médico por una afección en las piernas.

En este sentido, su defensor alegó que en el Servicio Penitenciario, en diciembre pasado, lo picó un alacrán. Aseguró que su defendido no fue tratado en tiempo y forma en esta unidad. Luego comenzó un tratamiento en el Hospital San Juan Bautista pero, para un mejor y efectivo tratamiento de su enfermedad, solicitó el arresto domiciliario.

Mula

En otra audiencia abreviada, Fredy Mendoza Zamora (41), un ciudadano boliviano, también fue condenado a cuatro años de prisión. Estaba imputado por el delito de “transporte de estupefacientes”. En su declaración, ante el juez Guzmán, reconoció que transportó cocaína porque tenía problemas económicos. “Estoy arrepentido por haber traído eso al país. Era la primera vez que lo hacía. Tuve un accidente que me generó gastos y vi esta posibilidad de hacer dinero fácil. Estoy muy arrepentido”, expresó.

El 12 de septiembre de 2015, Mendoza Zamora fue interceptado en un control vehicular sobre la ruta nacional Nº 38, a la altura de La Merced, Paclín. El joven, oriundo de la localidad boliviana de Santa Cruz de la Sierra, tenía en su cuerpo 285 gramos de cocaína, en 29 cápsulas. 

Al momento de hacer uso de su última palabra, solicitó cumplir la condena en un penal cercano a su país natal. De esta manera, explicó, podrá tener la visita de su familia con más frecuencia. Desde Santa Cruz de la Sierra hasta Catamarca el gasto para el traslado de su familia resulta oneroso, aseguró, y en un año apenas pudo ver a su esposa e hijos en solo tres ocasiones. Fuentes consultadas informaron que este pedido debe ser resuelto por el Juzgado de Ejecución Penal y que habría que consultar si el Servicio Penitenciario de la vecina provincia de Salta cuenta con una plaza disponible para Mendoza Zamora. 

Ambos casos se encuentran regidos por la Ley Nacional 23.737 de Narcotráfico. En el artículo 5º se indica que será reprimido con una pena de cuatro a 15 años a quien sin autorización o con destino ilegítimo produzca estupefacientes o los comercialice, los distribuya, dé en pago, almacene o transporte, entre otras cuestiones.

FAMILIA

Los cuñados Barros y Contreras compartían un terreno, adelanto de una herencia de la familia de Barros, en un barrio cercano al Cementerio Municipal. En este predio cada uno levantó su casa.

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