La violencia de género es uno de los males sociales que no discrimina culturas, etnias ni clases sociales y en la Policía de la Provincia también se registraron algunos casos. Por disposición de la Jefatura de esta fuerza pasaron a disponibilidad diez efectivos policiales que habían sido denunciados por violencia de género.
Orlando Quevedo, jefe de la Policía de la Provincia, explicó que con esta sanción se los aparta de la fuerza, se les retiene el arma reglamentaria y se les quita algunos ítems del salario y se los pone a disposición del Departamento de Personal. “Se sacan los ítems de responsabilidad, riesgo profesional, la posibilidad de realizar el servicio de adicional. Es parte del salario. Se podría decir que les queda el sueldo ‘pelado’”, precisó.
Los policías que pasaron a disponibilidad son de Capital y del interior, de localidades como Recreo, Pomán y Andalgalá. Quevedo asumió la Jefatura en septiembre del año pasado y estos casos datan de entonces. Con cada denuncia, la Justicia tomó intervención, al margen de la situación laboral de cada efectivo.
“Automáticamente, desde la Jefatura de Policía disponemos el pase a disponibilidad hasta tanto se resuelva”, remarcó. Para Quevedo, esta postura se tomó a fin de dar batalla a un delito que se viralizó en la comunidad. “Algunos delitos pegan fuerte en la sociedad. Son delitos como el narcotráfico y la violencia de género. Se pone una sanción especial interna al personal. Es un compromiso dentro del proyecto de trabajo”, expresó.
Sobre esta problemática, Quevedo indicó que el factor predominante fueron los problemas de pareja y familiares. Al mismo tiempo, remarcó que el policía muchas veces debe ser trasladado y esto produce un desarraigo familiar. La exposición en la calle, las largas horas laborales y los servicios adicionales complican el panorama, consideró.
En otro orden, Quevedo comentó que el año pasado un efectivo pasó a disponibilidad y luego se le dio de baja porque tenía un consumo problemático de alcohol y otras sustancias. “El consumo de sustancias fue más grave. La violencia de género viene de la mano del consumo de alcohol pero en estos casos no, por ahora”, aclaró.
Una joven de 23 años se animó a denunciar a su pareja policía, Rubén Pérez, por violencia de género y la Justicia pudo detenerlo e imputarlo. El caso se registró en agosto del año pasado. Pérez la había golpeado y la joven debió permanecer internada en el hospital. Ella no se animó a denunciarlo. Hace pocas semanas, Pérez provocó otra situación de violencia. Encerró a su pareja en su casa y la amenazó. En esta oportunidad, la joven denunció y el fiscal Luis Baracat pudo imputar a Pérez por "privación ilegítima de la libertad" y "amenazas". Como consecuencia, la Jefatura de Policía dispuso que Pérez sea puesto a disponibilidad.
Cinco hechos
En marzo último, un policía de apellido Nieva (22) de Pomán fue imputado por cinco hechos relacionados con violencia de género contra su ex pareja. El individuo deberá responder por "lesiones leves calificadas por femicidio (2 hechos)"; "amenazas con armas"; "abuso sexual gravemente ultrajante" y "daño y desobediencia judicial en concurso real".
La fiscal Marta Nieva reunió los elementos de prueba, pericias, testimonios, informes psicológicos y otros y determinó las imputaciones para el numerario policial. El individuo fue denunciado por su ex pareja en diciembre y se le fijaron restricciones. Las incumplió en un hecho ocurrido el 22 de febrero pasado.
Las víctimas de la “Seguridad” van en notable aumento
Soledad Leiva es psicóloga de la Oficina de Violencia de Género del Poder Judicial y también tiene experiencia profesional en las fuerzas de seguridad. Consultada por El Ancasti, contó que en los últimos años se incrementó el número de víctimas. De 10 oficios, seis o siete son de violencia, indicó.
“No siempre se trata de violencia de género. El fiscal tipifica el hecho y no siempre está determinado como violencia. Cada vez se denuncian más hechos de violencia contra gente que trabaja en el área de Seguridad. Es lamentable porque se supone que son personas que trabajan para garantizarnos seguridad”, señaló.
De acuerdo con su experiencia, a título personal y en el marco de respeto hacia sus colegas, Leiva consideró que el aumento de la violencia en las fuerzas de seguridad se debe a que en estos momentos no hay una selección de personal con aspiraciones a estar en la fuerza. “Por la situación económica y social que se vive uno busca entrar a trabajar en un lugar. Entonces, este tipo de factores conlleva a que el desempeño del personal que se elige no sea de acuerdo con el perfil que las fuerzas de seguridad requieren. Es una observación muy personal. Las frustraciones y la ansiedad, sumada a cuestiones sociales y económicas, pueden derivar en situaciones de violencia. La violencia es un tema muy amplio, que no puede reducirse solo a cuestiones personales. Creo que hay un mix de factores que conllevan a las situaciones de violencia”, opinó.
El jefe Quevedo comentó que la Policía de la Provincia cuenta con un gabinete psico-técnico que trabaja en los exámenes de los aspirantes y con cursos de capacitación. “A quienes tienen problemas con el perfil, se les realiza un seguimiento”, señaló.