El empresario Lázaro Báez fue trasladado a los tribunales federales de Comodoro Py para ser indagado en la causa por presunto lavado de dinero sobre los negocios con la obra pública durante el kirchnerismo, pero se negó a responder preguntas y pidió la nulidad de la audiencia que ordenó el juez Sebastián Casanello.
En una nueva indagatoria ante el magistrado federal y en compañía de sus abogados, Maximiliano Rusconi y Gabriel Palmeiro, el empresario optó por no responder preguntas, aportó un escrito de 60 carillas y reclamó la nulidad de la indagatoria.
Báez fue indagado por una presunta maniobra de lavado de dinero generada a raíz de los negocios de obra pública de los que fue beneficiado, por pedido de la Cámara Federal.
El dueño de Austral Construcciones, fuertemente custodiado, con chaleco antibalas y casco, fue trasladado al juzgado e imputado por el lavado de dinero de unos 60 millones de dólares.
En el escrito, Báez pidió que se aparte a la Unidad de Información Financiera (UIF) de la causa, en la cual es querellante, a raíz de que presentó documentación basada solo en informes de inteligencia y sin haber sido corroborado aún en los exhortos.
En ese sentido, el empresario desconoció esa prueba que da cuenta que lavó activos por 60 millones de dólares y el dinero transitó en cuentas de las cuales eran beneficiarios sus cuatro hijos, también imputados.
Además, el juez imputó a Báez por haber sido parte de un "entramado societario, para realizar operaciones de lavado de dinero" con fondos ilegítimos que fueron depositados en bancos de Suiza.
Báez fue el último de la ronda de indagatorias que fijó el juez Casanello tras la orden de la Cámara Federal de que investigue las maniobras de lavado de dinero generadas por los negocios de la obra pública durante el kirchnerismo, a raíz que el empresario fue uno de los más beneficiarios con las licitaciones.
En las últimas semanas, el juez le tomó indagatoria además a los hijos de Báez, al abogado Jorge Chueco, el contador Daniel Pérez Gadin, así como al financista Elaskar y a Leonardo Fariña, este último la ex pareja de la modelo Karina Jelinek.
El empresario ya cuenta con dos procesamientos por lavado de dinero, uno producto de la evasión tributaria y el otro por el dinero que trajo desde Suiza para comprar la financiera SGI más conocida como "La Rosadita".