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Una historia de amor, obsesión y violencia

4 de junio de 2017 - 04:00 Por Redacción El Ancasti
"La quería mucho; la amaba. ‘Yo no te hago nada para que me trates tan mal’ –le dijo él-. ‘No veo la hora de que te vayas de la casa. No quiero saber más nada con vos’ –dijo ella-. Después ya no me acuerdo de nada”, había contado Gutiérrez ante el tribunal. Su relato se interrumpió. En ese momento se quebró. 

De acuerdo con su declaración, el cuerpo de Rosa Alicia se encontraba agonizando en la calle. Gutiérrez expresó que no quería que nadie la tocara. "La quiero un montón… Era el amor de mi vida. Pido perdón a todos, pido perdón a mis hijos por el daño que hice”, dijo, entre lágrimas. 
Pese a las lágrimas del imputado, el fiscal Rubén Carrizo sostuvo la acusación, al momento de los alegatos. "Con 12 puñaladas quería asegurarse la muerte de Pacheco. Gutiérrez asestaba la cuchilla una y otra vez. La víctima recibió 12 impactos con arma blanca (cuchilla de carnicero), profundas y mortales”, había indicado en los alegatos. 

Además, había resaltado el testimonio de Celeste, la hija de la víctima y del victimario, quien había descripto un panorama familiar violento. "Mi padre era celoso”, fue la frase de la testigo que había recordado el fiscal. Carrizo consideró que la muerte de Pacheco se corresponde a un "crimen pasional", dado que Gutiérrez pretendió "imponer su amor por violencia y con violencia. Todo fue producto de celos”, argumentó.

En tanto que la defensa, a cargo de Pablo Rivera y Hugo Balocco, habían destacado que para Gutiérrez su ex pareja "es y fue el amor de su vida. Lo hizo en un rapto de ira. No pudo superar la falta del amor de su vida”, habían considerado. 

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