En abril del año pasado, Marcos Antonio Gutiérrez (60) le asestó 12 puñaladas a su ex pareja Rosa Alicia Pacheco (42), madre de sus cuatro hijos y de quien estaba separado de hecho aunque no había abandonado el domicilio familiar. A un año del crimen, se efectuó el debate. Los jueces de la Cámara Penal de Tercera Nominación Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria lo hallaron responsable del delito "homicidio calificado por existir relación de pareja pre existente” y lo condenaron a prisión perpetua. Los magistrados valoraron el testimonio de Celeste Gutiérrez, hija de esta pareja, quien aseguró que su padre era violento y muy celoso de Rosa Alicia. Por ello, consideraron que la ira y los celos lo impulsaron a matar a su ex pareja.
"Él le pegaba a mi mamá, muchas veces, a nosotros también, todo esto comenzó cuando la ex mujer de él salió a hablar de que mi mamá supuestamente andaba con otra pareja. Era frecuente el maltrato y mi mamá la última vez lo denunció cuando lo corrió porque él la había amenazado de muerte cuando salía de hacer la denuncia. Él era de carácter fuerte, hasta con sus propios hermanos la celaba, hasta con mi propio hermanito le tenía unos celos impresionantes porque mi mamá era todo para él. Siempre fue violento, pero para todos, nosotros lo tratábamos mal, pero nadie sabe lo que él era en mi casa, siempre nos trató mal. Él ese día pensó en él y no pensó en nosotros”, había declarado la joven.
Dado este relato, los jueces destacaron que la propia hija de Gutiérrez señala las razones por las que no se lo dejaba vivir en el hogar familiar. Para los magistrados, esta situación refiere que Gutiérrez era agresivo, violento, golpeaba a su ex pareja y también a sus hijos. Al mismo tiempo, advirtieron que Rosa Alicia no podía vivir tranquila porque su ex pareja vivía en el automóvil, el cual se estacionaba en frente de su casa.
"Era celoso y sospechaba de la conducta de su madre –por su ex pareja- pero estos celos eran infundados por cuanto Gutiérrez nunca pudo demostrar el fundamento o las razones de sus celos. Sentía celos de sus hermanos y hasta de su propio hijo”, indicaron.
De acuerdo con los testimonios que surgieron tanto en la etapa de instrucción como en el debate, para los magistrados Gutiérrez no tenía motivos para dudar de la conducta de su ex pareja. A la vez, volvieron a remarcar la palabra de Celeste, en relación con los celos de su padre para con su madre. La joven recordó una última escena de celos, cuando su madre entró a bañarse –al mediodía debía viajar a Córdoba para realizar un tratamiento médico- y su padre le revisó la maleta. Al ser visto por su propia hija, solo atinó a decir que no estaba haciendo nada. "Gutiérrez, al no aceptar la decisión de Rosa Pacheco de que la relación de pareja estaba terminada, unilateralmente decidió poner fin a su vida. Y al segar la vida de su ex pareja, hizo realidad lo que le había manifestado a su hija, en el tiempo previo: ‘Será mía o no será de nadie’”, destacaron.