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ocho años por matar a su padre

“El penado reprodujo la violencia familiar que había aprendido”

Se indicó que Luis Eduardo Vitale creció y vivió, junto con su madre, abuela y hermanos, en un marco de violencia.
22 de junio de 2017 - 04:04 Por Redacción El Ancasti

Me entrego, me entrego; ya estoy cansando de ser la oveja negra y que le viva pegando a mi vieja”, expresó Luis Eduardo Vitale (26) luego de haber matado de dos puñaladas a su padre, Armando Eduardo "El Gringo” Vitale (52), la noche del 9 de julio de 2016 en el barrio La Villa de la localidad de Chumbicha, departamento Capayán.

A finales de mayo pasado, ante los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Fabricio Gershani Quesada de la Cámara Penal de Primera Nominación, Vitale (h) se sentó en el banquillo de los acusados, imputado por el delito de "homicidio agravado por el vínculo”, que prevé una pena de prisión perpetua. Tras el debate, el fiscal Ezequiel Walther bajó la calificación a "homicidio simple" y el 6 de junio último, los camaristas, por unanimidad, lo condenaron a la pena de ocho años.

La elaboración del voto estuvo a cargo de Gershani Quesada y adhirieron Esteban y Roselló. Tanto en la etapa de instrucción como en el debate, los testigos coincidieron en que padre e hijo tuvieron una discusión, lo que motivó una pelea, que terminó con la muerte de "El Gringo”. Sin embargo, en el fundamento de la sentencia se aclaró que Luis Eduardo no fue víctima de una agresión ilegítima. "Su vida jamás estuvo en riesgo y siempre fue él y no su padre quien buscó la pelea. Luis Eduardo Vitale se fue de su casa porque su padre lo corrió y regresó al rato. Su hermano dice que nunca lo había visto como esa noche. Entró a su dormitorio, extrajo el cuchillo y lo escondió con distintas acciones. Salió de su casa y, tal como vieron otros testigos, invitó a su padre a pelear a la calle, insultos mediante. Ya discutiendo los dos, la víctima advirtió que su propio hijo tenía un cuchillo y luego de ser aparentemente salivado por su hijo, extrajo un pedazo de hierro con el que trababan la puerta de ingreso y salió a pelear con ese irrespetuoso hijo, encontrando la muerte tras ser certeramente apuñalado con el cuchillo que el victimario extrajo minutos antes del dormitorio”, se detalló.

Durante las jornadas de debate, surgieron elementos de pruebas y circunstancias extraordinarias que atenuaron el parricidio, "uno de los peores delitos que un ser humano puede cometer”. Consideraron que Luis Eduardo Vitale fue impulsado por varios hechos, que funcionaron de causas motoras hacia el crimen, como las situaciones de violencia familiar hacia su persona y hacia sus seres queridos. "Su madre, su abuela, su hermana y él mismo sufrieron la violencia en carne propia y siempre de manos de quien a la postre resultó asesinado”, remarcaron.

En esta línea, se indicó que la conflictiva familiar imperante, marcada por la violencia en las relaciones intrafamiliares, especialmente de la víctima Armando Eduardo Vitale para con el resto de los integrantes de la familia, conforma un verdadero contexto situacional de anormalidad, donde si bien está ausente la emoción violenta, está presente una situación de menor culpabilidad del autor producida tanto por las circunstancias en que ha actuado como por las propias del agente en el momento del hecho.

"Vitale (h) fue insultado por su padre en presencia de su novia y vecinos. También ha de mesurarse a su favor el contexto de violencia de género en el que se llevó a cabo el homicidio. Contexto de género entendido como relación desigual de poder. Así la madre del imputado, su abuela materna y su hermana fueron víctimas de violencia familiar por parte de la hoy víctima de homicidio. La violencia familiar estuvo presente a lo largo de la vida del imputado pero antes como víctima. El hoy penado reprodujo de manera extrema la violencia familiar que había aprendido en su propia familia sufriendo y viendo sufrir y cuya hoy víctima anteriormente habría sido el victimario”, destacaron.

Recuerdos del horror

Angélica Cruz, abuela materna de Luis Eduardo Vitale, en el debate describió la infeliz infancia que su nieto vivió. "La relación con su papá no era buena; su padre lo trataba mal, le pegaba desde que era chico. Cuando él era chico su papá le pegaba, lo largaba desnudo al campo, a la calle. Una vez lo ahogó en un balde de veinte litros. Era un día cuando él se estaba lavando la cara para ir a la escuela, le pegó en la nuca y lo ahogó. No sé por qué ese día ("El Gringo” Vitale) se levantó loco”, recordó.

CONTEXTO

Los magistrados hicieron hincapié en el contexto de violencia de género en el que se llevó a cabo el homicidio. La madre del imputado, su abuela materna y su hermana fueron víctimas de violencia familiar por parte de "El Gringo" Vitale. La violencia familiar estuvo presente a lo largo de la vida del imputado pero antes como víctima.

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