martes 4 de agosto de 2026
ariel leguizamón y paola ferreyra, los acusados

Confirman citación a juicio del crimen del motel

Es el caso que tiene como víctima a Mauricio Herrera, que fue atacado a puñaladas.

Por Redacción El Ancasti
Quedó firme la elevación a juicio del caso que tiene como imputada a una pareja por el asesinato de Mauricio Herrera, cuyo cuerpo fue encontrado sin vida en la entrada de un motel en Banda de Varela la madrugada del 21 de julio del año pasado.
 
El Juzgado de Control de Garantías dejó firme el pedido de elevación a juicio oral realizado por el fiscal Miguel Mauvecín, quien tuvo a cargo la instrucción del caso que tiene como únicos acusados a Ángel Ariel Leguizamón (31) y a Paola Yésica Ferreyra (30), quienes esperan el debate privados de su libertad desde las horas posteriores al asesinato.

Eran las 3.30 de la madrugada del 21 de julio cuando un empleado del motel Oasis encontró el cuerpo apuñalado y ensangrentado de Herrera. Estaba tirado en el ingreso de la habitación a la que él creía que iba a ingresar junto a Ferreyra, con quien mantenía una relación amorosa desde hacía un tiempo, hasta que se enteró su concubino, quien entró en cólera.

Horas antes, cuando estaban en el domicilio de Banda de Varela, Leguizamón habría obligado a Ferreyra para que citara a su amante y la pasara a buscar para consumar el plan. 

Ferreyra fue buscada por la víctima, que conducía un Chevrolet Aveo y estacionó frente a la habitación. Nunca imaginó que al descender del vehículo fuera sorprendido por la pareja de su amante, quien le aplicó una trompada en el rostro y tras caer le habría aplicado al menos cinco puntazos con un sable cortado. Luego, intentaron abandonar el lugar en el auto de Herrera pero al no poder manejarlo abandonaron la escena a pie.

La policía los encontró en su domicilio. Estaban junto a sus tres hijos. Se habían bañado tras el crimen. Él no se resistió. Ella entró en crisis y se largó a llorar. 

En un principio hubo dudas acerca de si la mujer había sido coautora del crimen, sin embargo, la prueba de ADN fue lapidaria: había rastro genético de la pareja en el pantalón, en las zapatillas y hasta en el auto de la víctima.

Ambos están acusados de "homicidio calificado por alevosía".
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