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no diieron lugar al recurso de casación

“Matu” no tiene el perfil para ser el autor del doble crimen

Se advirtió sobre sus impedimentos físicos, su renguera y contextura física, y su bajo nivel intelectual.
16 de junio de 2017 - 04:09 Por Redacción El Ancasti
Los cuerpos de las hermanas Petrona y Trinidad habían aparecido, en marzo de 2012, cubiertos de sangre y con signos de una brutal golpiza. Este doble crimen conmovió a la tranquila localidad de La Merced, Paclín, donde el horror de estos asesinatos contrastaba con la mansedumbre cotidiana. "… el asesino se asemejó a un reptil, llegó callado, casi arrastrándose, sin anunciar su ira, sin dar lugar para la defensa”, expusieron los jueces de la Cámara Penal de Segunda Nominación que, en febrero del año pasado, absolvieron a José Orlando Barros, para los mercedinos conocido como el "Matu”.

Los camaristas Rodolfo Bustamante, Rodrigo Morabito y Fabricio Gershani Quesada con disidencia, absolvieron a Barros, quien se vio beneficiado por la duda. No conformes con este resultado, los fiscales Gustavo Bergesio y Miguel Mauvecín casaron el veredicto. Hace un par de días, Corte de Justicia de Catamarca resolvió no hacer lugar a este recurso. 

"Los jueces que conformaron la mayoría de ley en la absolución cuestionada dieron razones para concluir que la prueba producida no autorizaba tener al imputado como autor del hecho descrito, al menos, no con el grado de certeza que requiere un pronunciamiento condenatorio”, destacaron.

El doble homicidio de La Merced tiene varias cuestiones que merecen atención por la brutalidad y la sangre fría con la que mataron a las hermanas Barrionuevo y por cómo estaba compuesta la escena del crimen; en el comedor, donde estaban los cuerpos, no había desorden, todo estaba impecable. Solo la habitación de las dueñas de casa estaba un poco desordenada como si alguien hubiese buscado algo o hubiese querido simular un robo. A las hermanas Barrionuevo no les faltó nada. El dinero, las joyas y otros elementos de valor estaban en su lugar. 

En este sentido, señalaron que los fiscales -que no descartaron que algo haya sustraído Barros- se contradijeron cuando, por una parte, pretendían que el dinero que estaba en el ropero no lo tomó Barros porque estaba en la parte inferior del mueble. "Él no revisó por impedírselo su estado físico pero, por otra parte, no obstante ese estado físico, le endilgan haber buscado en los bolsillos de las víctimas encontrándose ellas tendidas en el suelo”, enfatizaron.

Además, los ministros recalcaron que Barros tiene un nivel intelectual por debajo del promedio, cojea y que, por entonces, pesaba 125 kilos. Tales condiciones no le permiten deambular con soltura.

La huella de "Matu”
La prueba que más comprometía a Barros era una pisada, por la que se realizaron tres pericias. Una de estas pruebas lo incriminaba, pero otro resultado decía lo contrario. Los ministros de la Corte indicaron que los camaristas que lo absolvieron justificaron su decisión en la duda insuperable a la que da lugar el informe pericial de Orlando Antonio Quevedo, comisario inspector, director del Instituto Policial y profesor de la carrera de Criminalística de la casa de altos estudios de la Provincia. Según sus conclusiones, los rastros de la escena del crimen con los de la zapatilla secuestrada en el domicilio de Barros son diferentes.

"Los fiscales critican esa pericia y, por esa vía, la sentencia. No confrontaron al perito Quevedo ni le señalaron al tribunal del juicio las referidas carencias y demás defectos ni la relevancia de tales falencias. La fiscalía nada dijo ni se refirió a las falencias de la pericia al tiempo de la declaración de su autor, Quevedo. Con esa omisión, el perito cuestionado resultó privado de la posibilidad que tenía de contestar las impugnaciones y dar explicaciones”, remarcaron.
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